En Madrid, el pasado 25 de noviembre, el clima geopolítico se torna más tenso con las declaraciones de Alí Lariyani, asesor del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Durante este domingo, Lariyani ha manifestado que la República Islámica se encuentra en pie de guerra y lista para "responder" a Israel, tras el ataque ejecutado por el Ejército hebreo contra instalaciones militares estratégicas en octubre, que resultó en la trágica muerte de cinco iraníes.
En una entrevista concedida a la agencia de noticias Tasnim, Lariyani subrayó que esta situación representa "una cuestión importante" y añadió que "los oficiales militares están evaluando diversas estrategias para hacer frente a Israel". Estas palabras reflejan la creciente preocupación entre las autoridades iraníes ante la escalada de las tensiones en la región.
No es la primera vez que los líderes iraníes abordan la posibilidad de una respuesta a los recientes bombardeos israelíes, que dejaron a su paso el luto por la muerte de cuatro militares y un civil. Sin embargo, estas declaraciones coinciden con la inminente reunión programada para el viernes 29 de noviembre en Ginebra, donde diplomáticos de la República Islámica se encontrarán con una representación de la 'troika' europea, compuesta por Alemania, Francia y Reino Unido. El objetivo de este encuentro será discutir una serie de temas bilaterales, regionales e internacionales, incluyendo el polémico programa nuclear de Teherán.
Además, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, ha indicado que se tratarán también "los asuntos de Palestina y Líbano", evidenciando el carácter multifacético de la conversación que se avecina. La situación en estos territorios ha alcanzado un punto crítico, y el enfoque en estos temas resuena profundamente en el contexto actual del conflicto en Oriente Próximo.
Recordemos que el 26 de octubre, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron tres oleadas de ataques dirigidos contra objetivos militares en Irán como represalia a los ataques previos, donde se dispararon cerca de 180 misiles balísticos hacia territorio israelí. Este ciclo de agresión se inscribe en un ambiente de hostilidades que se intensificó tras los ataques del 7 de octubre de 2023, los cuales causaron cerca de 1.200 muertes y alrededor de 250 secuestros en Israel. En respuesta, Israel ejecutó una ofensiva devastadora en la Franja de Gaza, que ha dejado más de 44.200 palestinos fallecidos, y una invasión en Líbano, agudizando el conflicto con el partido-milicia Hezbolá y complicando aún más la ya frágil estabilidad de la región.
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