El 16 de noviembre en Madrid, se ha dado por concluido el Foro Económico de Cooperación Asia-Pacífico 2024 en la ciudad de Lima, capital de Perú. Este encuentro ha congregado a líderes mundiales destacados, entre ellos al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y al presidente de China, Xi Jinping, quienes han desempeñado papeles clave en las discusiones sobre el futuro económico y las relaciones en la región Asia-Pacífico.
La cumbre cerró con una emblemática foto en familia que reunió a figuras prominentes como el primer ministro canadiense, Justin Trudeau; la primera ministra de Tailandia, Paethongtarn Shinawatra; el primer ministro australiano, Anthony Albanese; el primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon; el presidente chileno, Gabriel Boric; y la presidenta anfitriona, Dina Boluarte. En un anuncio que marca el futuro de estos encuentros, se declaró que Corea del Sur será la sede de APEC 2025.
La presidenta Boluarte subrayó el “enorme impacto para el posicionamiento internacional de nuestro país” y destacó el fortalecimiento de la política exterior peruana “en una de las regiones más dinámicas y relevantes como es Asia-Pacífico”. Este reconocimiento resalta el papel estratégico que Perú aspira a ocupar en el escenario global.
Durante la cumbre, Boluarte tuvo la oportunidad de reunirse con Biden, quien realizó su primera visita oficial a Perú, así como con otros líderes de la región. La presidenta enfatizó el esfuerzo de Perú por consolidarse como un país que promueve el comercio abierto, subrayando la importancia de estas interacciones para mejorar la imagen del país en el ámbito internacional.
Uno de los momentos destacados de la cumbre fue la presentación de la declaración ministerial conjunta de los ministros de Asuntos Exteriores y de Comercio, que incluye la “Hoja de Ruta de Lima para promover la transición a la economía formal y global”. Este documento es considerado el principal resultado de APEC 2024 en Perú y sirve como guía de políticas públicas para combatir la informalidad económica de manera integral.
Asimismo, el encuentro posibilitó la realización de numerosas reuniones bilaterales, incluida una significativa entre el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, y el presidente chino, Xi Jinping. Ambos líderes expresaron su deseo de desarrollar “una relación estratégica mutuamente beneficiosa”, lo que subraya la interdependencia creciente entre las economías más influyentes de la zona.
Sin embargo, no todo fue armonía, ya que Ishiba expresó la “profunda preocupación” de Japón respecto a la disputa territorial de las islas Diaoyu/Senkaku y la creciente actividad militar de China en el área. En respuesta, Xi Jinping destacó la importancia de ambos países en Asia y el mundo, manifestando disposición a “colaborar” en un contexto de respeto mutuo y diálogo constructivo.
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