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El racismo en el empleo doméstico y de cuidados: el 50% revela haberlo sufrido.

El racismo en el empleo doméstico y de cuidados: el 50% revela haberlo sufrido.

En un reciente estudio sobre las condiciones laborales de las trabajadoras del hogar en España, se revela una alarmante prevalencia de la discriminación racial. Según el informe, más de la mitad de las mujeres encuestadas, un 50,5%, ha afirmado haber experimentado situaciones de racismo en su trabajo. Además, un 15,4% de ellas ha sido testigo de actos racistas dirigidos a sus compañeras.

Este análisis forma parte del 'Informe Anual 2025. Expresiones de Racismo y Violencia contra las Trabajadoras del Hogar y de Cuidados en el Estado Español', que se ha desarrollado a lo largo de este año y tiene como objetivo visibilizar las múltiples formas de racismo y discriminación sufridas por las trabajadoras racializadas en el ámbito laboral.

El estudio, realizado a través de encuestas y entrevistas a 431 participantes en varias regiones como Aragón, Vizcaya, Cataluña, Galicia, Guipúzcoa y Navarra, abarca la perspectiva de trabajadoras del hogar, así como de técnicas de orientación laboral y familias empleadoras, poniendo de manifiesto la magnitud del problema.

Los hallazgos del informe corroboran la preocupación expresada por la organización SOS Racismo respecto a la situación laboral de estas trabajadoras. Los datos muestran que un alto porcentaje de los profesionales en intermediación laboral (85%) reconoce tener conocimiento de incidentes racistas, ya sea por relatos de terceros o mediante experiencias directas.

El informe también incluye impactantes testimonios sobre experiencias de abuso y violencia, que a menudo se materializan a través de humillaciones, agresiones o comentarios degradantes. Entre los factores más comunes de discriminación, se destacan el origen étnico, la falta de documentación, la nacionalidad y el color de piel.

Una de las participantes compartió su vivencia: "Al principio, el abuelo me trataba muy mal, decía cosas horribles; en su presencia, no lloraba, pero luego me retiraba a mi cuarto a desahogarme". Este tipo de relatos ilustran el sufrimiento emocional que estas trabajadoras enfrentan a diario.

Preocupantemente, el estudio también documenta casos de violencia sexual, incluyendo acoso y abuso. Los testimonios indican que estas experiencias generan consecuencias graves en la salud mental de las víctimas, tales como insomnio, ansiedad crónica y desconfianza en los empleadores. En muchos casos, la única solución que encuentran es abandonar sus puestos de trabajo debido a la falta de mecanismos de apoyo y denuncia.

Una de las encuestadas reflejó su temor tras haber sufrido abuso: "Sueño con ese hombre casi todos los días y tengo miedo, algo que antes no sentía". Otro testimonio reveló cómo la persona afectada luchó con sentimientos de culpa tras sufrir violencia: "Pensaba que no podía estarme pasando esto a mí".

Los resultados son elocuentes: el impacto en la salud mental y emocional es significativo, con un 52,2% de las víctimas reconociendo que sus problemas de salud son consecuencia directa de estas experiencias. Estas cifras son especialmente preocupantes en un sector donde el estrés emocional y la presión son constantes, contribuyendo al agotamiento y otros problemas de salud mental.

La Federación SOS Racismo ha expresado su profunda inquietud respecto a esta situación y ha hecho un llamado urgente para implementar medidas que protejan a las víctimas. Están demandando la creación de canales de denuncia accesibles y seguros, así como el establecimiento de programas de acompañamiento y protección social para aquellas que se atrevan a hablar.

Además, proponen que se forme una red de colaboración entre la administración y la sociedad civil, abogando por una mayor sensibilización y responsabilidad por parte de las empresas que operan en este sector. Estas iniciativas son cruciales, dado que gran parte del trabajo se desarrolla en entornos privados donde las relaciones laborales pueden volverse opacas.

Por último, SOS Racismo hace hincapié en la necesidad de transformar el enfoque hacia estas trabajadoras, enfatizando que no basta con aplicar medidas paliativas. Reclaman un cambio estructural que aborde la discriminación racial de manera integral, promoviendo condiciones laborales más justas y dignas para todos.