Fallece el anestesista Juan Maeso, sentenciado a casi 2,000 años por brote de hepatitis C.
VALÈNCIA, 31 de marzo. Un capítulo trágico y complejo se cierra con el fallecimiento del anestesista Juan Maeso, quien había sido condenado en 2007 a una pena de 1.933 años por contagiar el virus de la hepatitis C a 275 pacientes durante su ejercicio en varios hospitales de la comunidad valenciana entre 1988 y 1998. Su muerte, ocurrida este lunes como consecuencia de una larga enfermedad, ha suscitado diversas reacciones en la sociedad.
Maeso, que había pasado casi 16 años tras las rejas, había logrado obtener la libertad condicional hace tres años, tras una estancia en prisión que se limitó a un máximo de 20 años, gracias a un recurso presentado por su defensa. Esta decisión se tomó cuando ya contaba con un año en tercer grado, culminando un prolongado proceso judicial que había comenzado en 2007.
La condena se derivó de un juicio que se extendió durante más de un año, y la sentencia llegó en mayo de 2007. Al mes siguiente, Maeso fue ingresado en la prisión de Aranjuez debido a un riesgo “evidente” de que pudiera huir. En 2009, el Tribunal Supremo ratificó los fallos anteriores, dándole un enfoque firme al caso que había conmocionado a la opinión pública.
El primer caso de contagio, según la sentencia, ocurrió el 15 de diciembre de 1988, afectando a una niña de cinco años. El último contagio que se le atribuyó se registró el 27 de enero de 1998, en el contexto de una cirugía de cadera a una mujer de 51 años en la Casa de la Salud. Posteriormente, el hospital privado prohibió la entrada de Maeso tras haber dado positivo en una prueba de hepatitis C, lo que llevó a su desvinculación del Hospital La Fe tras conversaciones con sus superiores.
En los años posteriores, los abogados de Maeso solicitaron su libertad condicional, alegando razones de salud y su avanzada edad, además del riesgo de contagio por COVID-19 en la prisión. A pesar de que estas solicitudes fueron rechazadas en varias ocasiones, el tribunal finalmente concedió su aprobación en 2023, permitiendo así que el médico regresara a su hogar antes de su fallecimiento.
La grave sentencia impuesta por la Audiencia de Valencia lo declaró culpable de 275 delitos de lesiones, cada uno penalizado con siete años, y de cuatro casos de homicidio imprudente, con sanciones de dos años. Además, se le exigió indemnizar a las víctimas, con montos totales que variaban hasta alcanzar cerca de un millón de euros, y también se responsabilizó a la Consellería de Sanidad como responsable civil subsidiaria.
Un día antes de su ingreso en prisión, Maeso se defendió en una entrevista, sosteniendo su inocencia y afirmando que todo el procedimiento judicial había sido un "montaje". Expresó sus dudas sobre la evidencia presentada, cuestionando la manipulación de su genotipo, argumentando que no todos los contagiados presentaban la misma cepa del virus.