El inicio de un nuevo capítulo en la Fórmula 1 está a la vuelta de la esquina, específicamente en 2026, cuando entra en vigor una normativa técnica transformadora que promete cambiar el panorama del automovilismo. Los monoplazas de este futuro cercano serán más compactos y ligeros, mientras que la eficiencia energética tomará un protagonismo esencial en su funcionamiento, marcando un punto de inflexión en la historia de este deporte.
A partir de 2026, la Fórmula 1 se embarcará en uno de sus mayores cambios normativos en décadas. Este paso no solo busca intensificar la competitividad entre los equipos, sino también enfocar el deporte hacia la sostenibilidad. Una de las medidas más destacadas será la reducción de peso y dimensiones de los vehículos, con el objetivo de crear coches más ágiles y manejables.
Los nuevos monoplazas experimentarán una disminución de 30 kilogramos, pasando de 798 kg a 768 kg. Junto a esto, se modificarán las proporciones del vehículo, reduciendo la distancia entre ejes en 20 centímetros y achicando su ancho en 10 centímetros, hasta cerca de 2 metros. En cuanto a los alerones, el delantero se rediseñará para ser más estrecho y contará con un 'flap' activo de doble elemento, mientras que el trasero se simplificará, presentando tres elementos en total.
Estos ajustes están previstos para disminuir la carga aerodinámica en un 30% y reducir la resistencia en un 55%. Aunque se anticipa que los vehículos serán más lentos en línea recta, se espera que tengan una mayor agilidad al salir de las curvas, lo que añadirá un desafío significativo a los equipos para recuperar esos tiempos por vuelta que se preveían más largos.
Uno de los desarrollos más notables será la eliminación del Sistema de Reducción de Resistencia Aerodinámica (DRS), que será reemplazado por una innovadora aerodinámica activa. Este cambio implica despedirse de alerones que se activaban en ciertas rectas para facilitar los adelantamientos, y la introducción de un sistema que permitirá tener diferentes modos de operación durante cada una de las 24 carreras de la temporada.
Los alerones, tanto delanteros como traseros, incorporarán movimientos que permitirán a los pilotos alternar entre dos modos: "Modo Recta", donde los flaps se abrirán para reducir la carga aerodinámica, y "Modo Curva", que permitirá maximizar la carga en las curvas. A diferencia del DRS, cualquier piloto podrá activar este sistema, pero solo en secciones específicas y rectas que cumplan con requisitos de longitud.
El propósito de esta aerodinámica activa se centra no solo en facilitar los adelantamientos, sino en optimizar el uso de energía, un aspecto vital para el éxito en la era eléctrica que se aproxima. El piloto que se encuentre a pocos segundos de su rival podrá utilizar el “Modo adelantamiento”, que maximiza la potencia eléctrica, tanto para sobrepasar como también para defender su posición en la pista.
Las nuevas reglas sugieren que los adelantamientos serán más accesibles; el coche que esté adelante verá restringido su despliegue de energía al alcanzar 290 km/h, mientras que el perseguidor podrá utilizar su impulso eléctrico hasta alcanzar los 337 km/h.
Todo esto se soporta en un moderno motor híbrido que facilita una distribución equilibrada entre el sistema de combustión interna y el eléctrico. Con 1.6 litros y una potencia de batería que crece un 300%, la potencia del motor de combustión se verá reducida a 400 kW, pero la eléctrica se elevará a 350 kW.
Además de estos cambios tecnológicos, la Fórmula 1 también abre sus puertas a un nuevo equipo: Cadillac. Este es el primer nuevo constructor que se une a la categoría desde que lo hiciera Haas en 2016. Asimismo, Sauber se transformará en Audi, sumando al circuito un total de 22 monoplazas en la parrilla.
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