En un reciente estallido de tensiones dentro de la política israelí, los miembros de la comunidad haredí han lanzado acusaciones graves contra el partido Likud, señalando que han "declarado la guerra" a su colectivo. Este conflicto se intensifica ante la decisión del ministro de Defensa, Israel Katz, quien ha autorizado el envío de 7.000 órdenes de reclutamiento dirigidas a judíos ultraortodoxos.
La implementación de esta controvertida medida, que entrará en vigor la semana próxima, se basa en una política ya esbozada por el exministro Yoav Gallant, quien fue destituido poco después de lanzar este plan. Este primer paquete de reclutamiento comenzará a distribuirse este domingo, y el resto de las notificaciones se enviará de manera gradual en el transcurso de los próximos meses.
A pesar de la oposición que esta decisión ha suscitado entre las comunidades haredíes, el Ministerio de Defensa ha manifestado que su intención es "mantener un diálogo exhaustivo con todas las partes involucradas". Este enfoque busca avanzar hacia una solución consensuada que facilite la integración real de los ultraortodoxos en las fuerzas armadas del país.
Katz ha destacado que las fuerzas armadas de Israel trabajarán con dedicación para dotar a estos nuevos reclutas del respaldo que necesitan con el fin de desempeñar sus funciones. Aseguró que esto se realizará mientras se respeta la vida religiosa de los soldados, siguiendo lo que informa el diario 'The Times of Israel'.
No obstante, esta cuestión ha sido fuente de polémica en Israel durante décadas, con varios gobiernos intentando, sin éxito, establecer un acuerdo duradero para la inclusión de los ultraortodoxos en el servicio militar. Por su parte, los líderes religiosos y políticos de la comunidad haredí se muestran firmemente opuestos a cualquier tipo de reclutamiento, argumentando que sus jóvenes están dedicados al estudio en las yeshivas.
En medio de esta creciente tensión, los aliados ultraortodoxos en el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu han ejercido presión para que se promulgue una legislación que regule las exenciones de servicio militar para los estudiantes de las yeshivas. Esta demanda surge después de que un fallo del Tribunal Superior, en junio pasado, declarara ilegales estas exenciones que habían estado vigentes durante años.
Los partidos Judaísmo Unido de la Torá y Shas han arremetido contra Gallant y la fiscal general Gali Baharav Miara, acusándolos de bloquear las iniciativas legislativas que quisieran consagrar la exención del servicio militar para los haredíes. Tras la decisión de Katz de avanzar con el reclutamiento, las calles de las localidades haredíes se llenaron de protestas, donde se escuchó la voz de líderes de Judaísmo Unido de la Torá advirtiendo: "No es solo la fiscal general ni Gallant, sino el Likud quien ha optado por entrar en conflicto con nuestra comunidad".
En contraste, Yair Lapid, líder de la oposición, ha aplaudido la decisión de Katz, interpretándola como un respaldo a los soldados en el campo. Sus declaraciones sugieren que al enviar 7.000 órdenes de reclutamiento a la comunidad ultraortodoxa, se fortalece el mensaje de apoyo a las tropas israelíes, a quienes se les garantiza que el gobierno está detrás de ellos en estos tiempos difíciles.
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