24h España.

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La industria automotriz europea exige mayor infraestructura y respaldo para vehículos eléctricos.

La industria automotriz europea exige mayor infraestructura y respaldo para vehículos eléctricos.

Europa necesita urgentemente aumentar la cantidad de cargadores públicos para vehículos eléctricos y ofrecer incentivos fiscales para garantizar una transición masiva hacia la nueva movilidad, afirmó Sigrid de Vries, directora general de la Asociación Europea de Fabricantes de Vehículos (ACEA).

De Vries destacó la necesidad de acelerar la transición de los vehículos hacia la electrificación, especialmente con las elecciones europeas próximas. La industria automovilística se ha comprometido a invertir más de 250.000 millones de euros en electrificación para 2030, más que el PIB de varios Estados miembros juntos.

Se estima que para 2030 se requerirán cerca de 9 millones de puntos de recarga, lo que significa instalar alrededor de 1,2 millones de cargadores cada año para cumplir con los objetivos de descarbonización de la UE. Actualmente, hay 150.000 cargadores en funcionamiento, por lo que sería necesario multiplicar por ocho la cantidad de cargadores instalados.

La distribución de los puntos de carga en la UE no es equitativa, ya que dos tercios se encuentran en tres estados miembros que cubren solo el 20% de la superficie comunitaria. La ACEA considera crucial apoyar la transición energética con nuevos planes de electrificación que incluyan incentivos fiscales, reducciones de IVA, tarifas más bajas y recompensas para la adopción de la nueva movilidad.

Es esencial que Europa respalde su ambición de transición hacia los vehículos eléctricos con los incentivos adecuados para motivar a los ciudadanos. La asequibilidad de los vehículos eléctricos es una preocupación tanto para los fabricantes como para los consumidores, ya que producir coches eléctricos en Europa resulta más costoso que los importados de regiones con menores costos de fabricación.

En este sentido, fuentes del sector automovilístico enfatizan la importancia de no acelerar la transición hacia los vehículos eléctricos de manera precipitada, ya que puede poner en riesgo la rentabilidad del mercado en general.