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Economía 26 de Marzo de 2026 · 11:00h 5 min de lectura

La OCDE ajusta a la baja la proyección de crecimiento de España para 2026 al 2,1% por la situación en Irán.

Madrid, 26 de marzo.

El reciente estallido de tensiones en Oriente Próximo, resultado de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, y la consiguiente respuesta de este último, ha llevado a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) a ajustar sus previsiones económicas para España, anticipando un impacto negativo moderado en el crecimiento del país. La OCDE estima que la economía española sufrirá una desaceleración de una décima en su crecimiento previsto tanto para 2026 como para 2027.

Con este ajuste, la previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) español se sitúa ahora en un 2,1% para 2026, un leve descenso respecto al 2,2% proyectado anteriormente en diciembre. Además, el pronóstico para el año siguiente marca una expansión del 1,7%, también una décima menos que lo anticipado en la última revisión.

A pesar de esta reducción, es importante destacar que el recorte en las proyecciones para España es el más moderado entre las grandes economías europeas. Esto significa que, a pesar de los desafíos, la economía española continuará creciendo a un ritmo más insistente que la media del euro, que ahora se espera que crezca un 0,8% en 2026 y un 1,2% en 2027, con rebajas significativas en ambas estimaciones.

En comparación, otros países de la región también han visto modificaciones en sus proyecciones. Alemania ha ajustado su pronóstico a un crecimiento del 0,8% para este año, mientras que Francia se mantiene en el mismo 0,8%, aunque con una baja de dos décimas. La economía italiana, por su parte, prevé una leve expansión del 0,4% en 2026 y del 0,6% en 2027, con recortes similares a los de sus vecinos.

A diferencia de la tendencia en Europa, Estados Unidos ha hecho una revisión al alza, esperando un crecimiento del 2% en 2026, aunque ha recortado sus expectativas para el próximo año a un 1,7%. En el caso de China, las proyecciones se mantienen inalteradas en el 4,4% para este año y el 4,3% para el siguiente, mientras que India también experimenta un ajuste, bajando su previsión de crecimiento a un 6,1% para 2026.

En términos globales, el crecimiento se anticipa que se desacelerará a un 2,9% en 2026 desde el 3,3% en 2025, y la recuperación proyectada para 2027 es menos optimista, situándose en un 3%, un punto porcentual menos que las estimaciones anteriores.

La OCDE advierte que la situación actual en Oriente Próximo representa una prueba de resistencia para la economía global, señalando que un aumento prolongado de los precios energéticos podría generar costos adicionales para las empresas y presiones inflacionarias, obstáculos que contrarrestarían los efectos positivos de una inversión robusta en tecnología y un alivio en los aranceles.

En su análisis, el organismo internacional asume que el impacto actual sobre el mercado energético disminuirá progresivamente, haciendo que los precios de los combustibles y los fertilizantes vuelvan a la normalidad a mediados de 2026.

Por otro lado, las proyecciones inflacionarias en España han subido: ahora se espera una inflación del 3% para este año y del 2,2% para el siguiente, superando así las expectativas anteriores. En cuanto a la inflación subyacente, cuyo cálculo excluye alimentos y energía, se prevé que incremente un 2,7%, un aumento significativo respecto a lo anticipado previamente.

En el ámbito mundial, se prevé que la inflación alcance un 4% en 2023 y que se ajuste a un 2,7% para 2027, marcando un incremento en las expectativas. En la zona euro, la proyección de inflación se sitúa en un 2,6% para 2026 y un 2,1% para el año siguiente, mientras que en Estados Unidos el pronóstico para este año se eleva al 4,2%.

La OCDE subraya que el impacto de las fluctuaciones de precios en las materias primas históricamente ha repercutido en las expectativas de inflación. Destaca que los precios ya estaban elevados antes del conflicto actual, en gran parte a raíz de la guerra en Ucrania.

Ante esta situación económica incierta, la OCDE insta a los bancos centrales a mantenerse alerta y adaptarse a los cambios en el entorno económico y financiero, a fin de contener las presiones inflacionarias de forma eficaz.

En el contexto de la zona euro, se anticipa un ligero incremento en las tasas de interés en el segundo trimestre, buscando que las expectativas inflacionarias se mantengan bajo control, a pesar del aumento en los precios de la energía.

Además, la OCDE advierte que interrupciones prolongadas en el suministro energético o resultados menos favorables en inversiones tecnológicas podrían desencadenar un cambio en la percepción del riesgo en los mercados financieros, afectando negativamente la demanda privada.

La dependencia creciente de la industria tecnológica en los mercados financieros, particularmente en Estados Unidos, destaca la necesidad de una vigilancia continua en la emisión de acciones y bonos para mitigar riesgos de impago. Esto podría llevar a tensiones de liquidez que afecten la estabilidad general del sistema financiero.

Finalmente, en cuanto a las medidas fiscales adoptadas por los gobiernos para abordar el aumento de costos de energía, la OCDE recomienda un enfoque dirigido y eficiente, priorizando la asistencia a los hogares y empresas más vulnerables, siempre valorando el impacto a largo plazo en la sostenibilidad fiscal.

El organismo alerta sobre los peligros de las estrategias de subsidios y recortes fiscales indiscriminados, que a menudo complican más que resuelven los desafíos presupuestarios y pueden minar los esfuerzos de conservación energética en el futuro.

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