La OMI carece de detalles sobre las condiciones de Irán para el tránsito marítimo en Ormuz.
En Madrid, el 27 de marzo, el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, ha expresado su preocupación por la falta de directrices claras sobre los criterios de seguridad que los barcos deben cumplir para transitar por el estrecho de Ormuz, en relación con las normas impuestas por Irán.
Durante una entrevista con Europa Press, Domínguez comentó que continúa en diálogo con las autoridades iraníes, ya que aún no ha recibido información precisa sobre los requisitos específicos de seguridad. Esta situación ha suscitado inquietudes entre los miembros de la OMI, dado que Irán ha comunicado que solo permitirá el paso a aquellas embarcaciones que cumplan con ciertas condiciones previamente establecidas.
El secretario general destacó que actualmente las embarcaciones operan bajo el reglamento de tránsito impuesto por Irán en sus aguas, en lugar de utilizar el sistema de separación de tráfico reconocido por la OMI. Esto complica la tarea de contabilizar con exactitud cuántos buques cruzan el estrecho, aunque aseguró que la cifra se ha reducido significativamente y ahora se refiere a "una pequeña minoría".
Tradicionalmente, el estrecho de Ormuz era transitado por un promedio de 130 buques al día, pero tras el estallido de la guerra en Irán, el tráfico se ha visto drásticamente reducido. "Hay días en que apenas un par de barcos logran pasar, y la situación está muy lejos de la normalidad de épocas anteriores," agregó Domínguez.
Irán también ha declarado que no permitirá el paso de buques que considere como "hostiles", especialmente aquellos que están relacionados con Estados Unidos o Israel, o que apoyen acciones en su contra. Domínguez recalcó que la OMI aboga por el respeto a la libertad de navegación, exigiendo un trato equitativo para todas las embarcaciones, como lo reafirmó el reciente comunicado del Consejo de la OMI.
Subrayó que, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, ningún país tiene el derecho de cerrar el estrecho de Ormuz, y enfatizó que, actualmente, la navegación por esa vía no es segura.
Datos de la OMI indican que unos 20,000 marineros están atrapados al oeste del estrecho de Ormuz, en aproximadamente 2,000 embarcaciones. Organizaciones como la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) y la Cámara Marítima Internacional están monitoreando la salud de estos trabajadores.
Varios gobiernos han establecido centros de ayuda para comunicarse con los marineros, poniendo atención especial a su salud mental. Al mismo tiempo, algunos países vecinos han ofrecido apoyo médico y suministros básicos, aunque con limitaciones.
Domínguez mencionó que es sumamente complicado realizar cambios de tripulación en esta área de conflicto armado. Resaltó las dificultades para encontrar marineros dispuestos a reemplazar a otros en medio de una situación tan volátil.
Además, el secretario general puntualizó que hay restricciones en el espacio aéreo que impiden que los barcos lleguen a puertos de forma segura. "Es fundamental que los buques estén tripulados en todo momento, ya que la ausencia de una tripulación genera riesgos tanto para ellos como para el tráfico marítimo circundante", destacó.
Domínguez también hizo un llamado para no emplear el transporte marítimo como un recurso colateral en conflictos, recordando incidentes previos como los ataques de los rebeldes hutíes a barcos en el mar Rojo hace menos de dos años.
En cuanto a la posibilidad de que conflictos armados lleven a la implementación de escoltas navales armadas, reiteró que esta no es una solución viable y a largo plazo, enfatizando que tal medida no elimina el riesgo de ataques a buques mercantes.
Finalmente, el secretario general de la OMI urgió a las partes involucradas a abordar las causas subyacentes de este conflicto, promover un clima de desescalada y restablecer un funcionamiento normal del transporte marítimo.
Respecto a las acusaciones sobre la posible presencia de minas en el estrecho de Ormuz, Domínguez aclaró que no hay evidencia concreta que lo respalde y condenó cualquier acción que esté destinada a poner en peligro la seguridad de los marineros o las operaciones de transporte.
Concluyó afirmando que, hasta el momento y a pesar de los rumores, la OMI no ha recibido confirmación oficial acerca de la posible contaminación de las rutas de navegación, lo cual obstaculiza aún más la navegación segura en la región.