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Sociedad 28 de Marzo de 2026 · 19:43h 3 min de lectura

León XIV concluye su histórica visita a Mónaco, marcando su segundo viaje internacional como Papa.

Un momento histórico se ha vivido en Mónaco, ya que el Papa León XIV concluyó su visita oficial al pequeño principado, marcando la primera vez que un pontífice realiza un viaje a esta nación. La visita, que se desarrolló a lo largo de más de ocho horas, culminó por la tarde cuando el helicóptero que lo transportaba despegó del helipuerto local.

El vuelo de regreso al Vaticano despegó a las 17:30 horas, y dos horas después, el Papa llegó a su destino, donde fue recibido con gran entusiasmo. Antes de partir, se despidió cordialmente del Príncipe Alberto II y la Princesa Charlène, a quienes agradeció por su cálida hospitalidad a través de un cordial mensaje enviado por telegrama.

La ceremonia de despedida se celebró en el helipuerto, donde el Papa tuvo la oportunidad de reconocer a los miembros de la delegación monegasca y a la Guardia de Honor. Intercambió unas palabras con la familia real antes de abordar el helicóptero, donde reiteró su gratitud hacia el Príncipe y el pueblo de Mónaco por la acogida durante su estancia.

El pontífice, que había iniciado su jornada temprano con una salida a las 7:05 hacia el helipuerto de la Ciudad del Vaticano, aprovechó el trayecto para enviar un mensaje al presidente francés, Emmanuel Macron. En su telegrama, expresó sus saludos cordiales y sus oraciones por el bienestar de Francia, mientras sobrevolaba su territorio rumbo a Mónaco.

Al llegar, León XIV fue recibido con honores por la familia real. También tuvo la oportunidad de saludar a los ciudadanos reunidos en la plaza del Palacio desde el balcón, donde compartió un mensaje potente sobre la paz, advirtiendo que "la ostentación de la fuerza perjudica al mundo" y recordando el impacto que tienen las acciones de los más pequeños en la historia.

Durante su estadía, el Papa se dirigió a la comunidad católica en la catedral de la Inmaculada Concepción y dialogó con jóvenes y catecúmenos. En su conversación, les animó a crear espacios de silencio en medio de la vorágine digital actual, subrayando la importancia de disfrutar de momentos auténticos juntos y alejados del bullicio virtual.

En este contexto, León XIV mencionó que la verdadera paz se encuentra no en lo material o efímero, sino en el amor genuino. Hizo un llamado a reflexionar sobre la rapidez con la que avanza el mundo y cómo esto afecta las relaciones y la identidad personal. Reiteró que lo que realmente enriquece la vida es el amor, instando a todos a buscar conexiones profundas más allá de lo superficial.

La jornada culminó con la celebración de la Santa Misa en el Estadio Louis II, donde muchos fieles se unieron a la celebración. Esta visita, sin duda, queda marcada como un hito en la historia de la relación entre el Vaticano y el Principado de Mónaco.

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