Maduro se reúne en Caracas con un representante especial de China ante la creciente tensión con Estados Unidos.
En un momento crucial para la política internacional, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha recibido este viernes en el Palacio de Miraflores a una delegación destacada del gobierno chino, liderada por el diplomático Qiu Xiaoqi. La reunión se produce en medio de un aumento notable en las tensiones entre Caracas y Washington, exacerbadas por la retórica beligerante de la administración de Donald Trump.
Desde el entorno presidencial venezolano se ha indicado que este "encuentro de alto nivel" busca afianzar el desarrollo de un orden mundial multipolar. Maduro expresó su gratitud hacia el presidente Xi Jinping, reconociendo la relación fraternal que comparten entre ambas naciones y el firme liderazgo de China en la escena global.
El presidente venezolano estuvo acompañado por su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, y el ministro de Relaciones Exteriores, Yvan Gil. Desde la perspectiva de Caracas, la visita de la delegación china resalta no solo la colaboración comercial y energética, sino también el sólido alistamiento político que sostiene China con Venezuela en el contexto regional.
Maduro recordó que las relaciones diplomáticas entre Venezuela y China, forjadas en 1974 y fortalecidas en años posteriores por los presidentes Hugo Chávez y Jiang Zemin, representan un cimiento vital para la paz en la región y un modelo ejemplar de convivencia mutua y cooperación.
Frente a este trasfondo, Estados Unidos ha intensificado sus acciones, llevando a cabo bombardeos en el mar Caribe y el océano Pacífico contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico, resultando en más de cien muertes. Washington incluso ha insinuado la posibilidad de una intervención militar en Venezuela, justificando estas medidas bajo el pretexto de combatir el tráfico de drogas en la región.
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