En un contexto de creciente tensión diplomática, Malí y Burkina Faso han decidido restringir las visitas de ciudadanos estadounidenses en respuesta a las recientes políticas migratorias impuestas por Estados Unidos. Esta decisión marca un giro significativo en las relaciones entre estos países africanos y la potencia norteamericana.
La medida surge tras la orden del expresidente Donald Trump, quien a mediados de mes implementó un veto que afecta a ciudadanos de varios países africanos, entre ellos Burkina Faso, Malí y Níger. Estos países, que forman parte de la Alianza de Estados del Sahel, han sido gobernados por juntas militares que emergieron después de golpes de estado. En lugar de mantener vínculos con organizaciones panafricanas o con la antigua metrópoli francesa, estos gobiernos se están acercando a Rusia.
En respuesta al veto estadounidense, el ministro de Relaciones Exteriores de Burkina Faso, Karamako Jean-Marie Traoré, anunció que se impondrán restricciones similares a los ciudadanos de EE. UU. Este mensaje fue respaldado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Malí, que también comunicó la aplicación de las mismas condiciones para los estadounidenses.
El Ministerio de Exteriores de Malí subrayó en un comunicado que "el Gobierno de la República de Malí aplicará a los ciudadanos estadounidenses las mismas condiciones y requisitos que a los ciudadanos malienses, en un acto de reciprocidad". Esta medida refleja un creciente sentido de autodeterminación por parte de estos países frente a decisiones externas que consideran injustas.
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