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Más de la mitad de los españoles perciben discriminación hacia los ancianos, revela un estudio de The Family Watch.

Más de la mitad de los españoles perciben discriminación hacia los ancianos, revela un estudio de The Family Watch.

MADRID, 8 de enero.

Recientemente se ha dado a conocer el XV Barómetro de The Family Watch en colaboración con Grupo Análisis e Investigación, cuyos hallazgos revelan que una amplia mayoría de los españoles considera que las personas mayores enfrentan situaciones de discriminación. Este informe, presentado el jueves, también destaca que los jóvenes priorizan sus carreras y viajes sobre la formación de una familia.

Por primera vez, el estudio se centra en las percepciones acerca de las personas mayores, mostrando que un alarmante 62,8% de quienes tienen un mayor a su cargo siente que este grupo es víctima de discriminación.

En cuanto a la cultura del cuidado, el estudio revela que solo un 48,7% de los encuestados cree que en España se promueve adecuadamente, mientras que un 40% se manifiesta contrario a esta afirmación. Este escepticismo se intensifica hasta un 53,6% si se trata de quienes cuidan a una persona mayor dependiente.

El análisis se basó en entrevistas realizadas a 1.000 personas de diversas edades en toda España durante diciembre de 2025. La mayoría de los participantes cuenta con formación secundaria o universitaria, y un 46% se encuentra casado, mientras que un 22,6% se identifica como soltero.

Durante la presentación del estudio, el director de proyectos y análisis de investigación, David Álvarez, informó que uno de cada tres jóvenes entre 18 y 44 años planea formar una familia en los próximos cinco años, una cifra casi idéntica a la del año anterior. En cambio, la mayoría se enfoca en avanzar profesionalmente (84%), viajar (69,2%) y continuar con su educación (38,1%), particularmente entre los más jóvenes de 18 a 29 años.

Un 77% de los encuestados reconoce que actualmente es más difícil formar una familia, destacando la crisis de vivienda como un factor crucial, alineándose con tendencias globales. Siete de cada diez mencionan la vivienda como un obstáculo, seguido por la falta de conciliación (42,1%), apoyo a familias vulnerables (38,7%) y prestaciones por hijos (29,8%).

El informe también subraya la creciente importancia del apoyo familiar. En términos de redes sociales, un 42,1% considera que la familia juega un papel esencial para mitigar el efecto negativo de estas plataformas, superando a las leyes existentes, que solo son vistas como útiles por un 14,8% de los encuestados.

Entre los problemas más preocupantes identificados por los participantes está el uso excesivo de redes sociales (82,2%) y la exposición a situaciones de acoso en línea como el 'cyberbullying' (75,5%).

La directora general de Family Watch, María José Olestí, enfatizó la importancia de escuchar la voz de la población para formular políticas que realmente mejoren su calidad de vida. Recordó que un 68,8% de los encuestados apoyan la creación de leyes que regulen la publicidad dirigida a menores, ya que más de la mitad percibe una imagen sexualizada de niños en los medios. Asimismo, un 84,8% considera que los contenidos audiovisuales que consumen los jóvenes no fomentan relaciones saludables.

Además, el 65% de los participantes cree que es urgente regular el uso de dispositivos electrónicos en menores de 16 años, a pesar de que el promedio de edad para recibir un teléfono móvil es de solo 12 años. Esta cifra, sin embargo, ha disminuido casi un 5% con respecto al año anterior.

En el ámbito de la salud mental, un 40,8% de los encuestados recurre al apoyo profesional como primera opción, superando por primera vez a la pareja (32,2%) y la familia (16,3%). Esta creciente normalización del tratamiento psicológico es evidente, con un 82,2% de la población apoyando esta práctica.

En cuanto al impacto de las redes sociales en la salud mental, un 65,3% de los jóvenes opina que estas plataformas contribuyen a su deterioro, incluso más que el acoso escolar (61,5%) o la baja autoestima (52,9%). Entre la población adulta, los efectos de problemas económicos (80,7%) y la soledad (48,6%) son las principales preocupaciones.

Los encuestados también señalaron como sus principales inquietudes la situación política y la corrupción (76,2%), así como el mercado laboral (64,8%), los problemas de sueño (60,1%) y el acceso a la vivienda (49,6%). Alarmantemente, un 66,4% de los participantes reportó sentir "angustia", una sensación predominante entre mujeres y personas con educación universitaria.

Finalmente, existe un consenso sobre la precaria situación económica del país, siendo el 43% de los encuestados optimistas. La juventud y las mujeres son los grupos más críticos en este contexto. Álvarez concluyó que el año 2025 está marcado por un deterioro en la autopercepción de bienestar familiar, con solo un 12,4% calificando su situación como "mejor", representando una disminución de casi el 3% respecto al año anterior.