TOLEDO, 31 de diciembre. En un emotivo mensaje de fin de año, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha expresado su rechazo hacia la "crispación" que, según él, es fomentada por aquellos políticos que buscan el conflicto como un medio para desviar la atención de sus propias dificultades. García-Page ha instado a la sociedad a fomentar una cultura de "compartir", especialmente de cara al 2026.
Durante su discurso tradicional desde el Palacio de Fuensalida, el líder regional ha denunciado la creación de divisiones y enfrentamientos como una práctica dañina para los ciudadanos españoles y, en particular, para los habitantes de Castilla-La Mancha, quienes, según él, "no merecen recibir a diario mensajes cargados de odio".
En este contexto, ha hecho un llamado a la población para que no permita que la hostilidad invada sus celebraciones navideñas, enfatizando que "no vale la pena entrar en confrontaciones personales".
García-Page ha resaltado los "valores" que caracterizan a Castilla-La Mancha, subrayando que son esenciales para que la región sea reconocida tanto en el país como en el extranjero. "Estos valores son sencillos, con un espíritu casi quijotesco, y a la vez universales", ha declarado.
En su intervención, ha destacado la importancia del “entendimiento” en su comunidad, afirmando que allí se busca "paz y armonía", y que se esfuerzan continuamente por minimizar la crispación.
"Estamos comprometidos con lo que realmente importa, es decir, centrarnos en resolver las preocupaciones de la gente en lugar de generar nuevos conflictos", ha manifestado García-Page. A este respecto, ha avalado el esfuerzo por consolidar la "capacidad de construir nuestro propio futuro", así como por avanzar en áreas como el empleo, la llegada de nuevas empresas, los servicios públicos y la igualdad.
Además de abogar por el diálogo y la moderación, el presidente ha remarcado la práctica del "sentido común" en su región. "Aquí, abordamos con sensatez los desafíos cotidianos y tratamos de transmitir esa lógica a una sociedad que, políticamente, se encuentra bastante tensionada", ha afirmado.
Por otro lado, García-Page ha defendido la autenticidad de Castilla-La Mancha, asegurando que "es una tierra coherente" y que la coherencia debe ser un requisito básico para ser considerado honesto. "Es preocupante que la coherencia y el sentido común sean noticia; deberían ser lo habitual", ha añadido.
Asimismo, ha enfatizado que la región posee una identidad bien definida y que "estamos orgullosos de ser quienes somos". A diferencia de otros que cuestionan su pertenencia, ha subrayado que en Castilla-La Mancha hay firmeza en la identidad española y un compromiso de no aceptar "privilegios de ningún tipo".
Finalmente, el presidente ha reconocido que, aunque se han logrado avances, aún hay muchas áreas en las que se puede mejorar, elogiando la capacidad de ser "autocríticos" y de "rectificar" cuando sea necesario. También ha reiterado que tiene "horizontes claros" para el futuro, con la intención de hacer de Castilla-La Mancha una región que no solo crezca, sino que traduzca ese crecimiento en mejores servicios públicos, educación y atención a quienes más lo necesitan.
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