Sánchez aboga por una política de inmigración "solidaria y accesible" en contraste con quienes proponen el cierre de fronteras en España.
MADRID, 8 de enero.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha reiterado su compromiso con un enfoque migratorio que prioriza la apertura y la humanidad, rechazando las propuestas de aquellos que sugieren un endurecimiento de las fronteras en el país. Durante su intervención en la inauguración de la Conferencia de Embajadores en el Ministerio de Asuntos Exteriores, destacó que los indicadores actuales "suscitan un optimismo renovado" gracias a las iniciativas que el Ejecutivo ha implementado para gestionar la migración.
Según Sánchez, "España se posiciona firmemente a favor de un modelo migratorio que sea legal, seguro y ordenado, pero que al mismo tiempo sea inclusivo y humanitario". En este sentido, criticó a quienes promueven una política de cierre de fronteras, subrayando la importancia de garantizar la dignidad de todos los migrantes.
El presidente también enfatizó la necesidad de que España no externalice sus políticas migratorias ni establezca "hotspots" fuera de Europa, considerados por él como soluciones ilusorias que no abordan efectivamente los desafíos de la inmigración irregular.
Sánchez propuso en su discurso que la clave para manejar el fenómeno migratorio radica en la colaboración con los países de origen y de tránsito, afirmando que "las cifras respaldan nuestro enfoque". Aseguró que el sistema implementado está funcionando y orientado a crear una respuesta consensuada y efectiva ante la migración.
El mandatario descartó la existencia de un "efecto llamada", subrayando que la migración irregular solo representa el 6% del total. Resaltó que la migración es un componente esencial para el dinamismo económico de España y para la sostenibilidad del estado de bienestar actual y futuro del país.
“La idea de una España cerrada y aislada es una visión que conduciría a la pobreza y a la falta de recursos necesarios para mantener nuestro estado del bienestar”, concluyó Sánchez, insistiendo en que la migración ha sido un motor de crecimiento significativo, impulsando el 80% del crecimiento en los últimos seis años y contribuyendo con un 10% a los ingresos de la Seguridad Social.
El presidente también abordó el reto demográfico al que se enfrenta Europa, sugiriendo que, además de fomentar políticas de natalidad, es crucial integrar la migración como parte de la solución a este desafío. “La migración está empezando a ocupar posiciones de alto valor añadido, lo que no está relacionado con la tasa de desempleo, sino que se traduce en una mayor prosperidad para todos”, agregó.
Finalmente, destacó que estas dinámicas migratorias no representan un juego de suma cero, sino que son un impulso necesario para un crecimiento económico que España se enorgullece de exhibir frente a otros países europeos y más allá de sus fronteras.
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