900.000 migrantes en España pueden contribuir, pero están desaprovechados
España tiene casi un millón de inmigrantes que están viviendo en la sombra, sin regularizarse y sin posibilidad de aportar a la economía. La cifra, que sorprende, revela que muchos tienen fuerza y ganas de trabajar, pero no se les da esa oportunidad.
El activista Ousman Umar denuncia que estamos desperdiciando un potencial enorme. Muchas de estas personas ya residen aquí, y si regularizaran su situación, podrían integrarse plenamente, pagar impuestos y ayudar a crecer al país. La clave está en cambiar el enfoque: de priorizar la nacionalidad a valorar la humanidad.
¿Qué implica esto para la vida de los ciudadanos de a pie? Que estamos dejando pasar la oportunidad de fortalecer nuestra economía y aliviar algunos problemas sociales. Además, se evita que personas valiosas vivan en la precariedad o en la ilegalidad, en un limbo que solo genera más desigualdad.
Para quienes creen que regularizar a migrantes incentiva más llegadas, Umar recuerda que España ya tiene historia en esto: muchas familias españolas emigraron y regresaron en busca de un futuro. No se trata de abrir las puertas sin control, sino de gestionar con sentido común y humanidad.
Ahora, la gran pregunta es qué podemos hacer como ciudadanos. Lo más urgente es exigir que las leyes permitan la regularización de quienes ya están aquí, y que los políticos pongan en primer lugar la dignidad y el bienestar de las personas. Solo así construiremos una sociedad más justa y fuerte.