El acuerdo alcanzado entre los partidos independentistas y unionistas de Nueva Caledonia marca un hito significativo en la lucha por la autonomía de este territorio de ultramar francés. A partir de ahora, Nueva Caledonia contará con una especie de pseudoconstitución, así como con la capacidad de gestionar sus propias competencias fiscales y de política exterior, todo esto bajo la formal soberanía de Francia.
Este pacto fue resultado de diez días de intensas negociaciones en el Hotel Hilton Bougival, en París, y prevé importantes reformas que benefician a las autoridades locales. Entre las concesiones se incluye la creación de una Ley Fundamental que otorgará a Nueva Caledonia su propia identidad nacional, además de la nacionalidad francesa, permitiendo así una doble nacionalidad. Aunque el contenido del acuerdo no ha sido oficialmente publicado, fuentes cercanas a las negociaciones han compartido detalles relevantes.
Asimismo, el acuerdo plantea una reforma electoral que abarcará a los residentes nativos y aquellos que han vivido en la isla durante al menos 15 años, así como una revisión del reparto de escaños en el Congreso regional. Estas reformas deben ser ratificadas por la población en un referéndum programado para la primavera de 2026, con el objetivo de consolidar un estatus permanente que será reconocido en la Constitución francesa.
La coalición Lealistas-Unión ha enfatizado la importancia de este "acuerdo histórico", considerándolo un paso hacia una "nueva era de estabilidad" para Nueva Caledonia. También han valorado positivamente la implementación de un nuevo organismo electoral y la redistribución de asientos en el Congreso, resaltando que han realizado "concesiones mutuas" en el proceso. "Hoy, Nueva Caledonia comienza un nuevo capítulo en su historia", expresaron.
El ministro de Territorios de Ultramar de Francia, Manuel Valls, jugó un papel crucial en estas negociaciones, destacando la "valentía y responsabilidad" de las partes implicadas. "Este es un compromiso notable, el resultado de prolongadas conversaciones", agregó Valls durante la presentación del acuerdo.
El presidente francés, Emmanuel Macron, también alabó el acuerdo alcanzado, señalando que se trata de un reconocimiento de "un Estado de Nueva Caledonia dentro de la República". En sus declaraciones, Macron subrayó que este nuevo pacto es una "apuesta por la confianza", agradeciendo la dedicación de Valls y enfatizando la necesidad de respeto y colaboración para forjar un futuro compartido. Macron ha convocado a las delegaciones negociadoras y a Valls a una reunión en el Palacio del Elíseo este mismo sábado por la tarde.
Por su parte, Victor Tutugoro, representante de la Unión Nacional por la Independencia (UNI), se mostró satisfecho con el "compromiso equilibrado" logrado. "Hemos elegido actuar con inteligencia, dejando de lado nuestras convicciones por el bien de Nueva Caledonia", dijo. Destacó que esta es una oportunidad para avanzar en la construcción conjunta de una identidad caledonia y un destino común que habían estado demandando durante años.
Este acuerdo es un resultado directo de los disturbios que estallaron en mayo de 2024, cuando miles de canacos se manifestaron en protesta contra una reforma electoral que buscaba otorgar el derecho a voto a ciudadanos franceses que llevaban más de diez años en el territorio. La respuesta a estas marchas, que resultaron en cientos de heridos y miles de detenciones, llevó a las autoridades francesas a retirar la polémica propuesta legislativa.
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