Alemania aplaude la decisión de la UE de permitir la fabricación restringida de vehículos de combustión tras 2035.
En una reciente declaraciones desde la capital española, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha expresado su aprobación hacia la iniciativa de la Comisión Europea, que sugiere deshacerse del veto absoluto a la venta de vehículos de combustión para el año 2035. Este cambio permitiría la producción controlada de automóviles con motor de combustión, restringida a un 10% de las emisiones de CO2 permitidas hasta el 2021.
Merz argumenta que esta decisión marca un avance positivo en la regulación del sector automotor europeo, reflejando la postura del gobierno alemán. En un comunicado, señaló que una mayor flexibilidad y apertura tecnológica son esenciales para armonizar los objetivos medioambientales con las realidades de mercado, así como con el panorama empresarial y el empleo en el país.
Con miras al futuro, Berlín ha indicado que se tomará el tiempo necesario para analizar las amplias propuestas de la Comisión antes de tomar decisiones que podrían generar un aumento en la burocracia. Esto incluye una revisión crítica de la normativa vinculada a las flotas de vehículos empresariales, en la que el Gobierno alemán se opone a establecer nuevas cuotas legales.
Merz enfatizó que no deberían imponerse cargas innecesarias a las pequeñas y medianas empresas alemanas, ya sea a través de cuotas o una burocracia excesiva. Según su visión, la clave para lograr una protección del clima sostenida radica en impulsar la innovación y la flexibilidad, en lugar de imponer prohibiciones restrictivas.
La resolución de la Comisión Europea responde a las demandas de la industria automotriz y la presión ejercida por Alemania, pero ignora los llamados de España y Francia para conservar los objetivos previamente acordados en materia de sostenibilidad.
La propuesta de Bruselas representa un primer paso en un proceso que aún debe ser discutido y acordado entre el Consejo y el Parlamento Europeo antes de ser implementado en su forma final. Fuentes de la Comisión señalan que cualquier margen de flexibilidad deberá ser compensado por los fabricantes de vehículos mediante "créditos" derivados del uso de "acero verde" producido en la UE o de biocombustibles.
El Ejecutivo de la UE hace hincapié en que esta flexibilidad no disminuye el compromiso de alcanzar la neutralidad climática a más tardar en 2050, lo que implica que los fabricantes seguirán teniendo la obligación, para 2035, de reducir en un 90% las emisiones asociadas a los vehículos de combustion.
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