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Deportes 30 de Marzo de 2026 · 08:43h 4 min de lectura

Amnistía Internacional advierte sobre posibles violaciones a los derechos humanos en el Mundial y exige a los organizadores su protección.

El próximo Mundial de Fútbol de la FIFA, que tendrá lugar en 2026 y se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, está generando preocupaciones significativas sobre la posible represión de derechos humanos, según una reciente declaración de Amnistía Internacional (AI). Esta ONG ha hecho un llamado urgente a los gobiernos implicados y a la FIFA para que respeten sus compromisos en materia de derechos humanos, enfatizando que la competición no debe convertirse en un vehículo para las prácticas autoritarias.

En un informe titulado "La humanidad debe triunfar: Defender los derechos y abordar la represión en la Copa Mundial de la FIFA 2026", AI critica la afirmación de la FIFA de que 'el fútbol une al mundo', señalando que esta declaración contrasta con las conductas represivas de los gobiernos organizadores. A pocas semanas del evento, la organización denuncia las inquietantes políticas que podrían afectar a jugadores, aficionados, periodistas y comunidades locales, instando a una acción inmediata para frenar cualquier tipo de represión.

AI destaca que la situación en Estados Unidos plantea riesgos gravísimos, especialmente relacionados con prácticas de inmigración abusivas y políticas que han generado una crisis de derechos humanos. Con la mayoría de los partidos programados en este país, enfrentarse a un clima hostil es una realidad inminente para los asistentes, en medio de un contexto marcado por deportaciones masivas y detenciones arbitrarias.

Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de AI, señala que en 2025 se deportaron más de 500,000 personas en EE.UU., una cifra abrumadora en comparación con los asistentes esperados para la final del Mundial. Este alarmante incremento en las deportaciones, argumenta Cockburn, es el resultado de la erosión de las protecciones legales y ha colocado en peligro a miles de migrantes y refugiados, afectando gravemente su derecho a la seguridad y a un debido proceso.

El clima de miedo generado por estas políticas, afirman desde AI, está impactando no solo a las comunidades migrantes, sino también a los aficionados que planean disfrutar de la Copa Mundial. Las ciudades que acogerán el torneo están enfrentando un contexto de represión que, según la organización, ha sido intensificado por la respuesta institucional a las protestas contra las redadas migratorias.

Más específicamente, AI señala que varias de las ciudades anfitrionas, como Dallas y Miami, han establecido colaboraciones controvertidas con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que podría facilitar la creación de perfiles raciales y aumentar la violencia contra los inmigrantes. La falta de garantías por parte de la FIFA y las autoridades estadounidenses sobre la protección de los derechos humanos preocupa a activistas y defensores locales.

En cuanto a México, el despliegue de 100,000 agentes de seguridad, incluidos efectivos militares, en respuesta a la violencia, representa un reto adicional para quienes deseen manifestarse pacíficamente durante el evento. AI menciona que activistas planean una protesta durante la inauguración en el Estadio Azteca, exigiendo justicia y visibilidad por la desaparición de sus seres queridos.

Por lo tanto, la organización ha hecho un llamado a la adopción de medidas urgentes para garantizar que la celebración del fútbol no se vea empañada por la represión. AI exige que la protección de los derechos de aficionados, comunidades, periodistas y trabajadores sea una prioridad durante la Copa Mundial.

Entre las demandas específicas de AI se incluyen la garantía de libertades fundamentales como la de expresión y reunión pacífica, tanto en los recintos como en los espacios públicos cercanos al evento. Asimismo, se solicita la desescalada de la intervención militar en labores de control civil y la protección de las libertades de la prensa.

AI insta a erradicar las redadas indiscriminadas y el uso de perfiles raciales, asegurando que las festividades no sean objeto de acciones de control migratorio. También se pide la eliminación de barreras discriminatorias al ingreso a EE.UU. y la implementación de medidas para proteger a las comunidades vulnerables, en especial a las personas LGTBIQ, de cualquier forma de violencia o acoso.

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