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Deportes 26 de Marzo de 2026 · 13:23h 5 min de lectura

Carolina Marín se despide del deporte profesional.

Carolina Marín se despide del bádminton tras una carrera llena de logros, priorizando su salud.

Constituyendo un hito en el deporte español, Marín deja una huella imborrable como medallista olímpica y campeona mundial.

MADRID, 26 de marzo.

La destacada jugadora de bádminton, Carolina Marín, ha anunciado su retirada del deporte profesional a los 32 años. Esta decisión sigue a un trayecto repleto de éxitos, en el cual logró posicionar el bádminton en el panorama deportivo español, a pesar de las lesiones que han marcado su carrera, siendo la última de ellas la que ha motivado su despedida.

En un comunicado emitido por su equipo, Marín enfatizó la necesidad de priorizar su salud y bienestar. Aunque anhelaba despedirse en una pista de bádminton, su decisión fue tomada con el convencimiento de que su calidad de vida y cuidado personal son lo más importante en esta nueva etapa de su vida. A pesar de su anhelo por competir en el próximo Europeo en su ciudad natal, optará por participar de otras formas durante el evento, agradeciendo el apoyo que siempre ha recibido.

En un emotivo mensaje compartido a través de su cuenta oficial, Marín confirmó que no tomará parte en la competición europea, enfatizando su deseo de no poner en riesgo su salud. "Mi carrera en el bádminton profesional ha llegado a su fin... aunque me hubiese gustado que mi despedida fuera diferente, la vida no siempre sigue el camino que deseamos", explicó en un video que conmovió a sus seguidores.

Recordando su derrota en las semifinales de los Juegos Olímpicos de París, Marín reflexionó sobre cómo esa experiencia, dolorosa pero significativa, marcó un cierre simbólico a su carrera, destacando que su trayectoria no debe ser definida solo por sus lesiones, sino también por los momentos de éxito y superación.

La onubense agradeció a todos aquellos que la han apoyado a lo largo de su carrera, desde su familia hasta su equipo, reconociendo el papel crucial que jugaron en su vida. "Sin ellos, este viaje no habría sido posible. Gracias por estar siempre a mi lado", expresó con gratitud.

Con la ilusión de querer finalizar su trayectoria en Huelva, Marín subrayó que su deseo no era solo competir, sino reencontrarse con la comunidad que la vio crecer y apoyarla. "Esta es una forma de devolver un poco de lo que me han dado a lo largo de los años. Soy una feliz niña que ha cumplido sus sueños y ahora regresa a casa", concluyó.

Marín, quien ha acumulado trofeos y reconocimientos a lo largo de su carrera, manifestó su orgullo por haber logrado que el bádminton adquiriera un protagonismo que antes no tenía en España. Su ambición no se limita a los títulos, sino al respeto y reconocimiento que ha ganado en el ámbito deportivo. "He trabajado para que este deporte sea conocido y practicado en mi país y eso es lo que más valoro", puntualizó.

Al despedirse del bádminton, Carolina se prepara para un nuevo capítulo en su vida, donde buscará retribuir el apoyo recibido y seguir promoviendo los valores del deporte. "Gracias por haberme permitido compartir este maravilloso viaje", concluyó con una nota de esperanza y gratitud.

UNA CARRERA LLENA DE LOGROS Y DESAFÍOS

Carolina Marín se despide del bádminton después de haber elevado este deporte a nuevas alturas. A pesar de enfrentarse a tres lesiones significativas en su rodilla, su legado en el bádminton es indiscutible, habiendo destacado tanto en competiciones europeas como mundiales, y consolidándose como la campeona olímpica en 2016 en Río de Janeiro.

Desde sus inicios a los ocho años, gracias a una compañera de clase, Marín demostró una destreza notable, convirtiéndose en campeona de España a los 13. Bajo la guía de su entrenador Fernando Rivas, logró superar las expectativas, enfrentándose a una competencia dominada por deportistas asiáticas y alcanzando el éxito a nivel europeo y mundial.

Su triunfo más significativo ocurrió en los Juegos Olímpicos de 2016, donde, a pesar de la presión, logró realizar una remontada memorable, convirtiéndose en la primera jugadora no asiática en ganar la medalla de oro. Sin embargo, su camino no estuvo exento de retos, incluyendo lesiones relevantes que la impulsaron a replantear su carrera y su futuro.

Afrontando uno de sus peores momentos en el camino hacia los Juegos de Tokio, Marín luchó con valentía ante las adversidades, pero su excepcional talento siempre le ha permitido regresar a la competencia. Tenía la mirada puesta en París 2024, pero una vez más las lesiones interrumpieron sus planes y marcaron el final de su trayectoria en un evento que prometía ser otra oportunidad de gloria.

Con lágrimas en los ojos, Carolina dejó la pista tras sufrir su última lesión, un momento que simboliza tanto el cierre de su carrera como la celebra de su legado en la historia del deporte español, haciéndose acreedora al Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2024. Su historia se convierte en un llamado a la resiliencia, la perseverancia y el amor por la competencia, que siempre la definirán, más allá del bádminton.

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