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Colegios electorales de Rumanía abren sus puertas ante elecciones decisivas en medio de crisis económica.

Colegios electorales de Rumanía abren sus puertas ante elecciones decisivas en medio de crisis económica.

Este domingo, Rumanía se encuentra en la encrucijada de sus novenas elecciones presidenciales, un evento que simboliza el cierre del mandato de Klaus Iohannis, quien ha servido como presidente desde 2014 y no podrá optar a un tercer período. Las urnas abrieron sus puertas a las 07:00 horas (hora local), y alrededor de 18 millones de ciudadanos tienen la oportunidad de expresar su opinión en casi 19.000 centros de votación diseminados por todo el país.

El clima político en este momento es tenso, no solo por la transición de poder, sino también por los significativos desafíos económicos y sociales que enfrenta Rumanía, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas en la región de Europa del Este. La situación se agrava por la invasión rusa a Ucrania, lo que añade un nivel adicional de complejidad a la elección del nuevo líder del país.

Las últimas encuestas indican que el primer ministro Marcel Ciolacu, al frente del Partido Socialdemócrata (PSD), es el principal candidato, con un pronóstico de obtener aproximadamente un tercio de los votos. Su enfoque se centra en una mayor integración de Rumanía en la Unión Europea y su incorporación a la zona Schengen, lo que ha resonado con los votantes que buscan un futuro más alineado con las estructuras europeas.

A su sombra, George Simion, presidente de la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), se posiciona como un rival fuerte, con estimaciones de alcanzar cerca del 20% de los sufragios. Un político de perfil nacionalista y de derecha extrema, Simion aboga por mantener a Rumanía dentro de la OTAN, pero también promueve una postura de neutralidad que sugiere una no intervención en conflictos internacionales, un discurso que tiene eco en ciertos sectores de la población.

En una lucha muy conectada con las posiciones del AUR, el exministro de Defensa, Nicolae Ciuca, líder del Partido Nacional Liberal (PNL), sigue de cerca en las encuestas. Ciuca es un defensor entusiasta de la integración en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y resalta la importancia de fortalecer la alianza estratégica con Estados Unidos y la OTAN para el futuro de Rumanía.

No obstante, la batalla electoral no se limita a estos nombres prominentes, ya que otros candidatos como Elena Lasconi, del partido Unión Salvemos Rumanía (USR), y Mircea Geoana, exvicesecretario general de la OTAN que se presenta como independiente, están también en la contienda, buscando captar el apoyo de los votantes que busquen una alternativa a los partidos tradicionales.

Para convertirse en el próximo presidente de Rumanía, un candidato deberá obtener la mayoría absoluta. Si ninguno logra este objetivo en la primera vuelta, los dos que acumulen más votos avanzarán a una segunda vuelta, lo que podría llevar a un desenlace aún más reñido.

La expectativa en torno a estas elecciones es alta, ya que el nuevo presidente asumirá el liderazgo en un momento crítico, enfrentando desafíos que abarcan desde cuestiones económicas dentro del país hasta un paisaje geopolítico cada vez más inestable en la vecindad, afectado por la guerra en Ucrania y las tensiones persistentes con Rusia. La dirección que tome Rumanía en los próximos años dependerá en gran medida de la decisión que tomen hoy sus ciudadanos en las urnas.