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El 80% de los europeos aboga por la sostenibilidad como clave en la política, revela un estudio.

El 80% de los europeos aboga por la sostenibilidad como clave en la política, revela un estudio.

En Madrid, el 25 de septiembre, se ha dado a conocer un estudio del Pacto Mundial de la ONU que pone de relieve que la sostenibilidad ha cobrado un lugar privilegiado en la conciencia de los ciudadanos europeos. De acuerdo con la investigación, un abrumador 80% de los encuestados considera que el desarrollo sostenible debe ocupar un lugar central en la agenda política.

Este estudio, que recopila datos a partir de 13,000 encuestas realizadas en 16 países del continente, abarca una amplia demografía. No obstante, se observan diferencias marcadas entre las generaciones: los jóvenes adultos de entre 18 y 44 años son los más inclinados a priorizar la sostenibilidad por encima de cualquier otra cuestión, mientras que los mayores tienden a verla como un objetivo importante, aunque no urgente. En contraposición, una pequeña fracción sostiene que hay otras prioridades en la agenda gubernamental y europea que deberían ser consideradas.

El informe también destaca la percepción sobre la Agenda 2030, revelando que un 75% de los encuestados opina que tanto los gobiernos como las empresas deberían ampliar sus esfuerzos y recursos hacia su implementación. En España, las cifras son aún más significativas, con un 78% de apoyo hacia una mayor inversión gubernamental y un 77% en el ámbito empresarial.

Según Cristina Sánchez, directora Ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU en España, “la ciudadanía tiene claro que la sostenibilidad es innegociable. Existe una demanda urgente de que las políticas públicas y las estrategias empresariales se alineen con las necesidades reales de la población. Ni los gobiernos ni las empresas pueden permitirse defraudar la confianza que la gente deposita en su capacidad para generar cambios positivos.”

El mismo estudio muestra que un 80% de la población europea considera la sostenibilidad al tomar decisiones de compra, aunque solo un 27% lo hace de manera consistente. En contraste, el 20% de los encuestados prioriza aspectos como el precio y la comodidad. En este contexto, España se posiciona como uno de los países donde la sostenibilidad influye más en la toma de decisiones, junto a Bulgaria, el Reino Unido e Irlanda, lo que subraya su creciente relevancia en la vida cotidiana.

Esta investigación refleja un cambio fundamental en la percepción del comercio: la sostenibilidad ha dejado de ser un mero complemento para convertirse en un criterio que compite con indicadores tradicionales como el costo o la conveniencia. A pesar de que aún no determina todas las compras, su inclusión en las decisiones de cuatro de cada cinco consumidores sugiere un eventual cambio profundo en el mercado europeo.

En términos de regulaciones, los ciudadanos de Europa están trasladando sus expectativas a las políticas públicas. Mientras que en el sur del continente hay un fuerte apoyo hacia fortalecer las normativas de sostenibilidad, en el norte se observa un enfoque más flexible. Países como Alemania, Austria y los Países Bajos muestran cierto escepticismo hacia una mayor regulación, mientras que España, Croacia y Bulgaria apoyan más su fortalecimiento, evidenciando una notable brecha de 18 puntos entre ambas posturas.

Los europeos también ven a las empresas como actores clave en la creación de un futuro sostenible, aunque con algunas reservas. Un 47% de los encuestados reconoce el impacto positivo de las compañías, especialmente en temas relacionados con los derechos laborales. Los derechos humanos y la protección del medio ambiente siguen a este grupo, pero la confianza baja considerablemente en el ámbito de la lucha contra la corrupción, donde solo un 35% percibe que las empresas están haciendo su parte.

La encuesta también destaca que siete de cada diez europeos ven la sostenibilidad como un motor de competitividad para las empresas. Además, hay una confianza mayoritaria en el potencial de la inteligencia artificial como herramienta para avanzar en sostenibilidad, aunque se observan diferencias significativas entre países. Finlandia, Grecia y Croacia tienen una visión optimista, mientras que en Bulgaria esa confianza es notablemente menor.

No obstante, este optimismo se ve empañado por el escepticismo respecto al compromiso genuino de las empresas líderes: un 33% de los encuestados no cree que estén realmente comprometidas y teme prácticas de greenwashing. En España, este escepticismo es aún más palpable, con un 40% de los ciudadanos dudando de la sinceridad de los compromisos sostenibles de las empresas más influyentes.