Este domingo, un tribunal de Estambul ha emitido una orden de prisión preventiva contra Ekrem Imamoglu, el alcalde de la ciudad y un destacado opositor del presidente Recep Tayyip Erdogan. Imamoglu está bajo investigación por supuestos actos de corrupción y presunta vinculación con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una agrupación considerada terrorista por el gobierno turco.
Por el momento, la orden de arresto se refiere únicamente a los cargos de corrupción, ya que la acusación relacionada con el terrorismo aún no ha sido evaluada de manera exhaustiva por el tribunal.
La detención de Imamoglu, que tuvo lugar el miércoles pasado, ha desencadenado protestas en diversas ciudades del país, donde miles de manifestantes claman contra lo que consideran una persecución política motivada por su rivalidad con Erdogan. Aunque el presidente ha desestimado las acusaciones de manipulación y se ha declarado defensor de la independencia del poder judicial, la situación ha tensado aún más el clima político en Turquía.
En relación a los cargos de corrupción, la Fiscalía alega que Imamoglu formó una red delictiva con el fin de alterar licitaciones públicas de manera ilegal. Sin embargo, el alcalde ha negado estas acusaciones en su declaración ante el tribunal, afirmando que carece del tiempo y la capacidad para participar en tal actividad y que su situación constituye un “acoso judicial” impulsado por su éxito en la alcaldía, según informa el diario Hurriyet.
Imamoglu también se defendió contra los señalamientos de colaboración con el PKK, acusaciones que surgen en el contexto de las elecciones locales del año pasado, en las que se le acusa de haber llevado a cabo una “colaboración electoral” ilícita con el prokurdo Partido para la Igualdad y la Democracia de los Pueblos (DEM), aliándose con un partido que comparte lazos con el PKK.
La situación se complica aún más para Imamoglu justo en el día de las primarias para la presidencia de su partido, el CHP, donde figura como candidato. La Universidad de Estambul, su alma mater, también ha revocado su título académico alegando violaciones a las normativas educativas, lo que añade un obstáculo considerable a sus aspiraciones políticas en un contexto donde todos los candidatos deben poseer una educación universitaria para ser elegibles.
Este conjunto de hechos pone en entredicho el futuro político de Imamoglu y evidencia la creciente tensión entre los pilares del poder en Turquía, particularmente a medida que se acercan las elecciones presidenciales de 2028.
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