El Pentágono revela un aumento significativo en la presencia militar de EE.UU. en Siria, duplicando cifras previas.
La reciente información proporcionada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha renovado el interés y la preocupación en torno a la situación en Siria. Este jueves, el portavoz del Pentágono, Patrick Ryder, reveló que la cifra real de militares estadounidenses desplegados en el país árabe asciende a aproximadamente 2.000, una cifra que más que duplica los 900 soldados que se habían comunicado previamente de manera oficial. Estas tropas, según lo indicado, son consideradas como "fuerzas temporales" enviadas para respaldar la misión en curso contra el Estado Islámico, un conflicto que sigue siendo de alta relevancia en la región.
En una rueda de prensa, Ryder explicó que, aunque se había informado regularmente sobre la presencia de 900 soldados en Siria, el contexto actual demandaba una revisión de estas cifras. "A la luz de la situación en Siria y del gran interés suscitado, nos dimos cuenta de que las cifras eran superiores, por lo que se solicitó una investigación. Ahora sabemos que hay aproximadamente 2.000 soldados estadounidenses allí", subrayó el portavoz, poniendo de relieve la necesidad de transparencias en el despliegue militar estadounidense.
Ryder añadió que las fuerzas adicionales se clasifican como tropas rotativas, con estancias que oscilan entre 30 y 90 días, lo que les permite adaptarse a las exigencias cambiantes del despliegue. A su vez, los 900 soldados mencionados anteriormente están en misiones más prolongadas, con un tiempo de permanencia de entre nueve y doce meses. Esta dinámica, en teoría, busca asegurar que la lucha contra el Estado Islámico se mantenga efectiva y reactiva, dado el contexto volátil en la región.
También hizo énfasis en el contexto histórico de esta presencia militar, indicando que estos contingentes estadounidenses estaban en el terreno incluso antes de la caída del régimen de Bashar al Assad, que ocurrió el 8 de diciembre tras una ofensiva combinada de yihadistas y fuerzas rebeldes. Esto resalta la complejidad y las largas raíces del conflicto sirio, que ha visto numerosos actores internacionales involucrados.
El portavoz del Pentágono, sin embargo, no ofreció detalles concretos sobre el momento preciso en que esta elevación en las cifras de tropas tuvo lugar, sugiriendo que esto había sido una situación en evolución desde hacía varios meses. "No tengo una fecha específica, pero entiendo que ha sido así desde hace tiempo. Así que, claramente, antes de la caída del régimen de Assad", comentó Ryder, dejando claro que la situación es dinámica y en constante cambio.
Por otra parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha reportado que la coalición internacional liderada por Estados Unidos ha estado enviando nuevos refuerzos a su base militar en Hasaka, lo cual incluye más de 600 camiones con equipamiento militar, artillería pesada y vehículos blindados. Este aumento en el material militar refleja la intensificación de la estrategia de defensa y apoyo a las fuerzas locales en la lucha contra el terrorismo.
Complementando estas acciones, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por la misma coalición, han logrado desarticular varias células del Estado Islámico en múltiples localidades de la gobernación de Raqqa. Esto ocurrió después de que hombres armados no identificados ingresaran en la zona, resaltando así el constante desafío que representa la presencia y actividad del grupo yihadista en el país.
En un comunicado, el Consejo Militar de Raqqa, parte de las FDS, expresó que ha completado operaciones de rastreo en varias localidades de la zona rural de Raqqa para restaurar la seguridad tras el ataque de las mencionadas células terroristas, las cuales se habrían retirado hacia el desierto. Este esfuerzo es parte de un intento más amplio por asegurar y estabilizar áreas que han sido históricamente vulnerables a la actividad insurgente.
La reciente caída de Assad, quien se habría retirado a Rusia ante el avance de los yihadistas, ha generado temores sobre un posible resurgimiento del Estado Islámico. Analistas y actores locales advierten que las vacantes de seguridad que han surgido a raíz del colapso de las fuerzas de seguridad podrían ser aprovechadas por el grupo extremista, complicando aún más la situación en el terreno.
Finalmente, las Fuerzas Democráticas Sirias han expresado su inquietud respecto a la ofensiva rebelde contra sus posiciones en las áreas bajo control kurdo. Alertaron que tales acciones podrían debilitar significativamente las operaciones destinadas a contrarrestar la amenaza del Estado Islámico, lo que resaltaría la necesidad de un enfoque unificado frente a los desafíos inminentes en la región.
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