Emilio Gutiérrez Caba responde con firmeza a la controversia sobre su deuda y el desalojo de su expareja.
En un giro inesperado, el icónico actor Emilio Gutiérrez Caba, a sus 83 años, se encuentra en el centro de una tumultuosa controversia. Su expareja, Mónica Medina del Palacio, desató la tormenta al presentar su relato en el programa 'Y ahora Sonsoles'. En este espacio, expuso que Gutiérrez Caba busca desahuciarla de un hogar que, según ella, le fue otorgado como regalo durante su relación de una década, a pesar de que la propiedad no está a su nombre.
Mónica revela que contribuyó con una décima parte del valor de la casa y que, además, destina alrededor de 80.000 euros en diversas reformas. Asegura que hubo un acuerdo verbal entre ambos y se mostró decepcionada al declarar su deseo de comprar la vivienda por el precio original de 270.000 euros, cifra que ahora ha doblado su valor. Sin embargo, Emilio ha decidido llevar la situación ante los tribunales, iniciando un proceso de desalojo que dejaría a Medina sin hogar tras más de 20 años.
La situación ha puesto de relieve el apremiante estado financiero del actor, quien arrastra una de deuda con Hacienda que asciende a 300.000 euros desde 2017. Este contexto aclara la necesidad que tiene Emilio de recuperar la propiedad como parte de sus esfuerzos para liquidar sus deudas y evitar el embargo de su patrimonio.
Poco habituado a ser el foco de atención fuera de su actuación, Gutiérrez Caba se presentó ante la prensa con una notable carga emocional, evitando eludir cualquier pregunta respecto a su situación legal o financiera. Con un marcado "sin comentarios" repetido en varias ocasiones, dejó entrever su desacuerdo con la forma en que se ha desarrollado la controversia, sin proporcionar detalles sobre lo que realmente está ocurriendo.
La familia del actor también ha optado por mantener silencio ante la polémica. Irene Escolar, su sobrina nieta y colega actora, fue interrogada durante su paso por la alfombra roja de los premios Fotogramas. Sin embargo, se limitó a ofrecer una breve respuesta que no hacía justicia a la inminente situación: "Está todo muy bien, gracias", dijo, mostrando su deseo de no profundizar en el incandescente debate que rodea a su familiar.