Un alarmante estudio revela que la mayoría de las trabajadoras del hogar en España enfrentan condiciones laborales inaceptables, con un notable 50% de ellas reportando haber sido objeto de faltas de respeto y tratos discriminatorios.
En una reciente presentación en Madrid, Oxfam Intermón ha puesto de relieve la precariedad que sufren las trabajadoras del hogar, donde casi el 90% de los empleados son mujeres y un preocupante 32% opera en la informalidad. Este informe, titulado ‘Trabajo invisible y cuerpos rotos’, se lanza en el contexto del próximo Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, que se conmemora el 30 de marzo.
El estudio resalta que el salario promedio de estas trabajadoras no supera los 1.000 euros al mes. España se distingue como el país de la Unión Europea con la mayor proporción de empleadas en este sector, con aproximadamente el 34,5% del total. En el año 2024, se registraron 565,718 personas en este ámbito laboral, donde el 87,21% son mujeres y un 69% poseen nacionalidad extranjera o doble nacionalidad.
Oxfam Intermón ha enfatizado que, ante las serias carencias del sistema público de atención a la dependencia, estas trabajadoras se han vuelto esenciales para satisfacer las demandas de cuidado de la población, convirtiéndose en un pilar fundamental del bienestar social.
Sin embargo, a pesar de su crucial contribución, las trabajadoras del hogar enfrentan una realidad marcada por la informalidad, condiciones salariales ínfimas y la ausencia de derechos laborales, además de situaciones de discriminación sistemática.
Oxfam ha señalado que muchas de estas mujeres se ven forzadas a trabajar en régimen interno, realizando jornadas extenuantes, sin apenas tiempo para descansar y sin el apoyo de una red familiar. Nerea Boneta, autora del informe y experta en el sector, explicó que estas trabajadoras no reciben el reconocimiento adecuado ni acceso a derechos básicos, como el derecho a paro retroactivo.
La investigación revela que un 32% de las trabajadoras no están registradas en la Seguridad Social, lo que les priva de beneficios laborales esenciales. Además, se estima que tres de cada diez no logran ingresos suficientes para escapar de la pobreza, y un 37,7% enfrenta serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas al final del mes. Las condiciones laborales en el sector son tan precarias que el 23,9% de los contratos son temporales y un 58,84% de las empleadas tienen jornadas parciales, lo que alimenta la inestabilidad económica.
Nerea Boneta ha afirmado que es inaceptable que la condición de ser mujer en el ámbito de la atención y el hogar condene a la pobreza, estableciendo una clara inequidad frente a otros sectores laborales donde se reconocen más derechos.
La precariedad de estas condiciones laborales repercute también en la salud física y mental de las trabajadoras. Según el informe de Oxfam, el 90,6% ha padecido dolores musculoesqueléticos en el último año, mientras que el 65,5% ha experimentado altos niveles de estrés y un 59,2% ha lidiado con ansiedad. Alarmantemente, el 74% de ellas se ve obligada a recurrir a analgésicos para soportar su jornada laboral.
Aumentando aún más la vulnerabilidad de este colectivo, casi la mitad de las trabajadoras ha referido haber sufrido insultos y falta de respeto, así como un 29,7% ha experimentado retrasos en el pago de salarios, y un 17% ha sido objeto de proposiciones sexuales inapropiadas. Esta problemática se ve amplificada por la falta de regulación y por el entorno privado en el que llevan a cabo su labor.
La escasez de protección laboral es otra de las caras visibles de esta crisis. Solo cuatro de cada diez trabajadoras reciben la indemnización por despido a la que tienen derecho, mientras que las enfermedades laborales no son reconocidas y las inspecciones de trabajo son, en su mayoría, inexistentes. Además, se incumplen con frecuencia las horas de trabajo y los tiempos de descanso pactados.
Ante este panorama desolador, Oxfam Intermón ha lanzado un llamado urgente para establecer un sistema público y universal de cuidados que garantice la plena dignidad y derechos de las trabajadoras del sector. Entre las soluciones propuestas, en colaboración con diversas organizaciones de trabajadoras, se incluyen la equiparación de las indemnizaciones por despido, la rigurosa supervisión del horario laboral, el reconocimiento de horas extraordinarias y el derecho retroactivo al desempleo.
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