Felipe VI alerta sobre la "percepción de riesgo" y reafirma el compromiso de España con un orden mundial normativo.
Este martes, Felipe VI ha expresado su preocupación por el clima global en su discurso durante la Pascua Militar, señalando que el año 2025 ha dejado un sentimiento creciente de inseguridad. En un contexto geopolítico complejo, el monarca reafirmó el compromiso de España con un orden internacional normativo, la seguridad global y el impulso del multilateralismo.
El discurso tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid, tras la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela que resultó en la detención de Nicolás Maduro, acusado de narcotráfico en Nueva York. Aunque esta situación fue un punto de análisis relevante, el Rey decidió no menciones de manera directa al país latinoamericano.
En su intervención, Felipe VI aludió a los numerosos conflictos bélicos y a las crisis humanitarias que están afectando al mundo, destacando la creciente sensación de amenaza que se siente especialmente en Europa. Este análisis refleja la complejidad de los tiempos actuales que enfrenta la comunidad internacional.
El monarca destacó el papel activo de España al reiterar su inquebrantable compromiso con la seguridad internacional y el multilateralismo, mencionando las distintas misiones externas en las que participan las Fuerzas Armadas españolas, tales como las de la OTAN en el flanco oriental, así como las operativas en Líbano y Mozambique.
Particularmente, hizo énfasis en el despliegue significativo en países como Letonia, Eslovaquia y Rumanía, presentando a estas acciones como un claro ejemplo de solidaridad y proactividad en la defensa europea. Además, resaltó las iniciativas de Policía Aérea y la recientemente creada 'Centinela Oriental' para combatir amenazas como los drones rusos.
Felipe VI también remarcó la larga tradición de participación de España dentro de la ONU, haciendo referencia a la misión en Líbano, que cuenta con 670 efectivos. Recordó la importancia histórica de esta misión, que ha sido una de las más prolongadas en las que han participado fuerzas españolas.
En su discurso, mencionó diversos escenarios donde España está implicada a través de la Unión Europea, como en Bosnia, Somalia y la República Centroafricana, así como en la operación 'Atalanta' para combatir la piratería. Resaltó la constante presencia de las Fuerzas Armadas en múltiples entornos, subrayando la colaboración con la Guardia Civil en misiones internacionales.
El Rey reiteró la importancia de contar con unas Fuerzas Armadas bien capacitadas y equipadas para afrontar los desafíos actuales. Planteó la necesidad de seguir invirtiendo en defensa y subrayó el papel crucial que desempeña la industria de defensa, haciendo hincapié en la integración de nuevas tecnologías para mejorar la operabilidad.
Felipe VI también puso de relieve el sacrificio diario de los soldados en España, destacando su papel en la preparación y formación para misiones de alto nivel, como el reciente ejercicio militar 'Steadfast Dar 25', el mayor de la OTAN en el año en curso.
Al abordar otro aspecto esencial de sus responsabilidades, el Rey reconoció el valor del apoyo proporcionado por las Fuerzas Armadas ante desastres naturales, recordando la labor de reconstrucción tras los incidentes severos de 2024 y el control de incendios forestales devastadores en verano.
Dirigiéndose a su hija Leonor, quien se encontraba presente en su tercer año en la Pascua Militar y en formación como piloto militar, Felipe VI enfatizó la importancia de entender el compromiso y el sentido del deber dentro de la vida militar, considerándolo como un pilar fundamental para su futuro papel como Reina de España.
Antes de culminar su discurso, el monarca reflexionó sobre eventos significativos de 2025, como el 20 aniversario de la Unidad Militar de Emergencias (UME), y los hitos conmemorativos de 2026. También aprovechó la ocasión para rendir homenaje a los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil que han perdidos la vida en el cumplimiento de su deber.
El evento comenzó con la llegada de la familia real a la Plaza de la Almudena, donde fueron recibidos por autoridades del gobierno y del ámbito militar. El presidente Pedro Sánchez no estuvo presente debido a compromisos en París, lo que dejó el acto en manos del monarca.
Después de las ceremonias protocolarias, el Rey presenció una formación militar y posteriormente impuso condecoraciones tanto a civiles como a personal militar que se han destacado en el último año, cerrando la celebración de una tradición que se remonta al reinado de Carlos III, quien instauró esta festividad para conmemorar hitos importantes de la historia militar española.
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