G. Duprat presenta 'Homo Argentum', la película aclamada por Milei que critica la cultura 'woke': "Los artistas son muy hipócritas".
En el corazón de Madrid, el 25 de diciembre marca un estreno significativo en la cartelera: la película argentina 'Homo Argentum', dirigida por Gastón Duprat y Mariano Cohn. Esta cinta ha generado revuelo desde su debut en Argentina, donde el presidente Javier Milei la elogió en X, acusando a su narrativa de «exponer la hipocresía de una agenda progresista». La película se presenta en un momento en que su país está sumido en una crisis, y los cineastas han optado por abordar temáticas delicadas con humor y crítica social.
En una conversación reciente con Europa Press, Duprat subraya la realidad de Argentina, una nación que ha enfrentado dificultades durante toda su vida, especialmente en lo que respecta a la postura de ciertos artistas. "La hipocresía de los artistas es palpable", afirma. A su lado, Cohn añade que su obra se desglosa en 16 viñetas que reflejan diversos aspectos de la vida contemporánea argentina, todos encarnados por el actor Guillermo Francella.
Las viñetas abordan problemas como la migración de jóvenes hacia Europa, la creciente desigualdad y la inseguridad, utilizando el sarcasmo como herramienta principal. “No pretendemos ser exhaustivos, sino ofrecer nuestra perspectiva particular sobre la realidad”, expone Cohn, enfatizando que la película encapsula discursos que resuenan en Buenos Aires, pero que podrían tener eco en otras partes del mundo.
Los cineastas desafían la corrección política y se adentran en terrenos que otros evitan en un contexto de «demasiada solemnidad». Según Cohn, su propuesta es «un aporte» a la conversación actual, alimentando un diálogo necesario sobre temas universales y relevantes más allá de las fronteras argentinas.
El impacto de la película en Argentina ha sido notable. Los directores han observado un intenso debate público que ha involucrado a figuras de diferentes ámbitos, desde artistas hasta políticos, lo que consideran un signo de vitalidad cultural. "La controversia es lo mejor que puede suceder a una obra", asegura Cohn, reconociendo que este fenómeno refleja la capacidad de la película para trascender el ámbito del cine.
El respaldo del presidente Milei no ha pasado desapercibido. En sus comentarios, afirma que la obra de Duprat y Cohn actúa como un espejo que revela las contradicciones y debilidades de aquellos que se alinean con un discurso progresista. Cuestiona abiertamente la validez de las voces críticas y sugiere que el descontento hacia la película proviene del miedo a ser expuestos.
Cohn, ante las críticas de Milei, sostiene que es natural que la película despierte opiniones diversas, y que eso es parte de su propósito. "No filmamos certezas", remarca, demostrando que su objetivo es generar conversación y reflexión, más que imponer un punto de vista particular.
Ambos cineastas se identifican con posturas progresistas y se sienten con la capacidad de criticar el discurso «woke». Para ellos, es esencial mantener un espacio para el debate y la crítica, evitando caer en la trampa de la intolerancia. "Si no se puede cuestionar, sería como vivir en una prisión ideológica", añaden.
Finalmente, sobre la polémica que genera su representación de un cineasta dentro de la película, los directores confiesan que incluso se sintieron "cortos" en su retrato. Al ser preguntados sobre una posible inspiracion en Pedro Almodóvar, reconocen que sí, pero subrayan que hay otros directores que también representan esa hipocresía en la industria, mostrando un desdén por las actuaciones sólo para ganar aplausos, cuando en realidad no les preocupan verdaderamente las causas que defienden.
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