El reciente robo en el Museo del Louvre ha generado un intenso debate tras las declaraciones de varios expertos en una comisión del Senado francés. Los detalles revelados apuntan a que los ladrones tuvieron un tiempo de fuga sorprendentemente corto, menos de un minuto, para escapar de la escena del crimen en París.
Según un alto funcionario, los delincuentes lograron escapar en apenas 30 segundos, lo que supone que la intervención de las fuerzas de seguridad estuvo a punto de frustrar el robo. "Estuvieron a un paso de ser atrapados", comentó Noel Corbin, director de la Inspección General de Asuntos Culturales, durante su comparecencia ante la Comisión de Cultura del Senado, según lo informado por 'Le Figaro'.
El testimonio de Pascal Mignerey, un funcionario del Ministerio de Cultura, añadió otra capa a esta narración: reveló que una cámara ubicada estratégicamente grabó todo el suceso, desde la llegada de los ladrones hasta el momento de su huida. Sin embargo, el monitoreo de esas grabaciones no se realizó en tiempo real, lo que resultó en que los delincuentes abandonaran el museo sin ser interceptados.
El Ministerio de Cultura, tras el incidente, trató de minimizar el impacto de la pérdida al categorizar las piezas sustraídas como de "bajo valor". Entre los objetos robados se encontraba la tiara de la reina María Amelia, un collar de zafiros y otros artículos relacionados con la realeza. Incluso un broche importante de la emperatriz Eugenia fue parte de este botín.
Curiosamente, aunque algunas joyas sufrieron daños, como la corona de la emperatriz Eugenia hallada cerca del museo, el famoso diamante Regente, el más grande de la colección con más de 140 quilates, no formó parte de este robo. Este incidente ha abierto un diálogo crucial sobre la seguridad en uno de los museos más emblemáticos del mundo y cómo se pueden mejorar los protocolos para prevenir futuros ilícitos.
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.