Irán critica ataques a civiles y solicita a la OMS salvaguardar a los trabajadores de la salud.
MADRID, 25 de marzo. En un desarrollo significativo, Ali Bahreini, embajador y representante permanente de Irán ante Naciones Unidas en Ginebra, ha enviado una contundente carta a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la que denuncia ataques sistemáticos a infraestructuras esenciales en Irán. En su misiva, reclama una respuesta categórica de la OMS ante las agresiones que no solo amenazan la vida de los ciudadanos, sino que también ponen en riesgo a los profesionales de la salud que se esfuerzan en brindar atención en condiciones adversas.
Bahreini enfatiza en su carta que los recientes bombardeos, atribuidos a Israel y Estados Unidos, han causado la muerte de miles de civiles, incluidos muchos niños y mujeres, en un margen de solo tres semanas. El embajador describe estos ataques como ilegales y provocadores, subrayando el impacto devastador que han tenido en numerosas instalaciones civiles, particularmente en el sector sanitario, que ya enfrenta desafíos significativos.
Según estadísticas proporcionadas por el Ministerio de Salud iraní, al menos 21 trabajadores de la salud han perdido la vida y 108 más han resultado heridos a causa de los ataques. Además, se han registrado víctimas infantiles, aunque el informe no detalla si han sobrevivido o no. Se estima que 40 centros médicos han sufrido daños, de los cuales siete hospitales han tenido que ser evacuados y ya no están funcionando.
En un caso particular, Bahreini menciona el Hospital Imam Ali, localizado en Andimeshk, que fue atacado de manera intencionada en dos ocasiones durante la reciente celebración del Año Nuevo iraní. También se hace referencia al Instituto Pasteur, que ha recibido daños significativos e irreparables en sus instalaciones. Estas acciones destructivas se suman a los informes de la Media Luna Roja iraní, que alega que han sido destruidas 81,000 infraestructuras civiles, incluyendo cientos de escuelas y varios centros de ayuda humanitaria.
Frente a esta crítica situación, el embajador ha instado a la OMS a emitir una condena firme ante estos ataques intencionados contra instalaciones sanitarias y a implementar medidas efectivas para proteger al personal médico y sus lugares de trabajo.
Además, Bahreini ha señalado que las agresiones no se limitan al sector sanitario, mencionando también ataques contra instalaciones de almacenamiento de petróleo en Teherán, que podrían acarrear consecuencias graves para la salud pública y el medio ambiente, constituyendo así "un claro caso de crímenes contra la humanidad".
El embajador ha hecho un llamado a la OMS para que, dentro del ámbito de su responsabilidad, inicie una investigación exhaustiva sobre estos incidentes y brinde información precisa y documentada. También destacó que las instalaciones nucleares en Natanz, bajo el control del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), han sido objeto de nuevos ataques deliberados recientemente.
Finalmente, Bahreini ha advertido que estos actos representan un peligro inminente y podría desencadenar un desastre radiológico, afectando no solo a la población iraní, sino también a la seguridad regional en su conjunto.