Israel asume responsabilidad por ataques a gasolineras en Líbano, justificando su acción por vínculos con Hezbolá.
En un contexto de creciente tensión en la región, el Ejército israelí ha declarado su implicación en una reciente serie de ataques aéreos dirigidos contra estaciones de servicio en Líbano, argumentando que son instalaciones asociadas al partido-milicia Hezbolá. Esta ofensiva se produce en medio de una intensificación de la campaña militar de Israel en el territorio vecino.
En un comunicado oficial, las fuerzas israelíes sostuvieron que habían ejecutado ataques contra varias gasolineras en Al Amana, a las que identifican como "bajo control de Hezbolá" y afirman que desempeñan un papel clave en el sustento económico de actividades consideradas terroristas. Esta justificación ha levantado críticas en la comunidad internacional por las implicaciones humanitarias de dichos bombardeos.
La declaración del ejército también incluyó que los ataques han resultado en la destrucción de infraestructura vital que, según ellos, Hezbolá utiliza para abastecer recursos a operaciones armadas. Destacaron que estas instalaciones generan ingresos significativos que permiten al grupo financiar sus acciones, lo que ha llevado a las Fuerzas de Defensa de Israel a intensificar sus esfuerzos en esta nueva fase de confrontación.
Además, las autoridades israelíes subrayaron que su objetivo al atacar es debilitar de manera efectiva la capacidad operativa de Hezbolá. Esto incluye no solo el impacto en las gasolineras, sino también en entidades como Al Qarj al Hasán, una organización que ofrece microcréditos, la cual Israel vincula a la milicia chií, creando un escenario de guerra económica.
Israeli también advirtió que sus operaciones continuarán mientras perciban una amenaza de Hezbolá, que según ellos, está actuando bajo la influencia del régimen iraní y que, al hacerlo, pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos israelíes. Estas acciones han sido objeto de condena internacional, al igual que la escalada de violencia y su impacto humanitario en la población libanesa.
Desde el inicio de la ofensiva, las autoridades de Líbano han reportado más de mil muertes debido a la serie de bombardeos y operaciones terrestres lanzadas por Israel, que se desataron como respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá en represalia por el asesinato del líder supremo de Irán. Esta escalada se enmarca dentro de un contexto más amplio de hostilidades, que, a pesar de un reciente alto el fuego establecido en 2024, ha visto a Israel realizar múltiples ataques, enfrentándose a la crítica de organismos internacionales y a la indignación de la población civil en Líbano.