Israel destina un presupuesto sin precedentes al fortalecimiento de su defensa.
El 30 de marzo de 2024, en un desarrollo significativo para la política israelí, el Parlamento, conocido como la Knéset, ha ratificado el presupuesto estatal para el año 2026. La aprobación, que se dio en la última lectura del proyecto, llegó tras una ajustada votación de 62 votos a favor y 55 en contra, lo que permite al Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu evitar la disolución y la convocatoria de elecciones anticipadas.
Este presupuesto, el más elevado en la historia de Israel, alcanza la cifra monumental de 850.600 millones de shékels, equivalentes a aproximadamente 235.340 millones de euros. La medida ha generado un debate acalorado en el que el ministro de Finanzas, el ultraderechista Bezalel Smotrich, defendió el presupuesto como una herramienta que asegura el bienestar de la población y enfrenta el creciente coste de la vida. Por otro lado, Yair Lapid, líder de la oposición, ha criticado duramente el plan, describiéndolo como "el mayor robo en la historia del Estado", según informes del diario 'The Times of Israel'.
En este presupuesto se destaca un incremento considerable en los fondos asignados al Ministerio de Defensa, que recibirá más de 142.000 millones de shékels, equivalentes a alrededor de 39.3 millones de euros. Además, se reservarán 22.000 millones de shékels para gastos dependientes de los ingresos y 82.200 millones de shékels para compromisos de gasto a largo plazo, reflejando una clara priorización en cuestiones de seguridad y defensa.
La votación se desarrolló después de más de 14 horas de interrupciones por parte de la oposición, lo que complicó el proceso. Estas obstrucciones se vieron exacerbadas por alarmas de seguridad relacionadas con amenazas externas, como misiles balísticos iraníes, que provocaron múltiples pausas en la discusión. Según medios locales, entre las enmiendas aprobadas se asignaron millones de shékels a las demandas de los partidos ultraortodoxos, lo que ha generado aún más controversia en un entorno político ya fragmentado.