La mayoría de los niños de 10 y 11 años ya está en redes sociales, y uno de cada cinco pasa más de 10 horas conectados cada fin de semana.
El reciente informe titulado "Infancia, adolescencia y bienestar digital", elaborado por Red.es en colaboración con UNICEF España, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería Informática, ha sacudido las conciencias. En su publicación del 11 de noviembre, se revela que un asombroso 78,3% de los estudiantes de 5º y 6º de Primaria en España se encuentra activo en al menos una red social. De este grupo, casi el 20% pasa más de 10 horas al día en línea durante los fines de semana.
Este estudio tiene como base más de 100,000 entrevistas realizadas a aproximadamente 93,000 jóvenes de diversos niveles educativos, desde Primaria hasta Formación Profesional, abarcando un rango de edad de 10 a 20 años. También se consultó a 7,000 profesores de distintas partes del país, lo que otorga un amplio espectro a sus conclusiones.
El teléfono móvil es una constant en la vida de los niños: el 51,6% de los estudiantes de 5º y 6º ya posee uno propio y, al llegar a los 12 años, esta cifra se eleva a un impactante 86%. Esta tendencia indica un acceso temprano a la tecnología y plantea serias preguntas sobre el impacto en su desarrollo social y académico.
La encuesta también destaca preocupantes prácticas en el entorno escolar. Un 44,3% de los estudiantes admite llevar el móvil al colegio, y de ellos, un preocupante 29,4% concede más atención a su dispositivo que a las lecciones. A su vez, un alarmante 41,2% se confiesa durmiendo con su móvil en la habitación, siendo este porcentaje de solo el 15% en Primaria, lo que sugiere un fenómeno en aumento a medida que crecen.
Además, más del 79% sigue activamente a influenciadores en redes sociales, lo que demuestra la creciente importancia de estas figuras en la vida de los adolescentes. Un 21,3% cree que tiene potencial para convertirse en uno de ellos, con un 7,8% ya dedicando tiempo a crear contenido. Esto evidencia la influencia cultural de las plataformas digitales y la aspiración de muchos jóvenes a ser parte de esta nueva forma de celebridad.
En un tono alarmante, el informe también revela que el 25,1% de los encuestados ha recibido mensajes de contenido sexual. Un 11,3% ha enviado dicho contenido, mientras que el 14,9% ha recibido fotos o vídeos sexuales. Más preocupante resulta el 2,9% que afirma haber sido víctima de chantajes relacionados con su propia intimidad.
Un dato que sobresale es que, casi 6 de cada 10 jóvenes ha interactuado con desconocidos a través de Internet, y un 14,3% ha llegado a reunirse en persona con alguien que conoció únicamente en línea. Entre ellos, el 7,8% ha recibido propuestas indecentes de adultos, cifra que sube a 9,4% en el caso de las chicas, lo que pone de manifiesto un riesgo significativo en la vida digital de estos jóvenes.
A pesar de algunos descensos en ciertos indicadores en comparación con 2021, los datos aún reflejan una preocupante normalización de conductas peligrosas. Aunque la tasa de adquisición del primer móvil se mantiene alrededor de los 11 años, el porcentaje de adolescentes con dispositivos y activos en redes sigue siendo alarmante, indicando que, aunque se está tomando conciencia sobre los riesgos, aún queda un largo camino por recorrer.
Entre las revelaciones más impactantes, se destaca que el 29,6% de los alumnos admite haber visto pornografía, con un acceso promedio a este tipo de contenido a los 11,6 años. Este acceso se produce, en muchos casos, de forma accidental, lo que pone en tela de juicio el resguardo de la infancia en un entorno digital descontrolado.
El consumo de videojuegos también ha sido señalado en el informe, con un 53,5% de los encuestados jugando al menos una vez a la semana y un 18,7% lo hace casi a diario. Los estudiantes de Primaria muestran un porcentaje aún mayor, alcanzando el 62,5%. Sin embargo, a la luz de los hallazgos, hay un claro vínculo entre el consumo de ciertos tipos de videojuegos y el aumento del acoso escolar y ciberacoso.
El informe resalta la responsabilidad de los padres en el uso de dispositivos tecnológicos. La mayoría de los progenitores (53,5%) discuten los riesgos de Internet con sus hijos, aunque el 23,7% admite usar sus teléfonos durante las comidas familiares. Es evidente que, si bien hay un esfuerzo por parte de los adultos, es fundamental que sirvan como modelos a seguir en el uso responsable de la tecnología.
En conclusión, este estudio nos llama a reflexionar sobre el papel que juega la tecnología en la infancia y la adolescencia, así como la necesidad urgente de establecer límites y fomentar una cultura digital más segura y saludable.
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