MADRID, 9 de febrero. En el contexto actual de la revolución digital, los mensajes efímeros en redes sociales están creando un entorno de falsa seguridad, especialmente entre los jóvenes. Muchos de ellos creen que pueden compartir cualquier tipo de contenido sin consecuencia, ya que estos mensajes desaparecen después de ser vistos o tras 24 horas. Sin embargo, esta aparente protección puede llevar a situaciones de exposición no deseada o intercambios de contenido íntimo.
Un análisis reciente de la plataforma de seguridad digital Qustodio revela que los menores en España lideran a nivel mundial en el uso de redes sociales, destinando una media de 1 hora y 17 minutos diarios, superando así el promedio global de 64 minutos. Este informe, titulado 'Perdidos en el scroll: la crianza en la era de los algoritmos, las apps y la IA', lanza una alarma sobre la creciente interacción de los menores con estos entornos virtuales.
En este contexto, se está intensificando el debate sobre la posibilidad de restringir el acceso de los menores a redes sociales, tanto en España como en otros países como Australia y Francia. La preocupación radica en que el consumo excesivo de este tipo de plataformas puede provocar efectos perjudiciales, como sobreestimulaciones, fragmentación de la atención e interrupciones del sueño.
Con la llegada del Día del Internet Seguro, el próximo 10 de febrero, la evidencia presentada por Qustodio subraya los riesgos asociados a las plataformas digitales y, en particular, se hace hincapié en los peligros de los mensajes temporales que proliferan en ellas.
Los mensajes efímeros, como los que ofrece WhatsApp con su opción de imágenes o audios con una única visualización, representan un espacio que muchos menores consideran "íntimo", creyendo que su contenido se eliminará y que no habrá supervisión de adultos. Plataformas como Instagram, Snapchat y BeReal fomentan este comportamiento, brindando la características de publicar contenido por tiempo limitado.
No obstante, aunque estos mensajes permiten a los jóvenes expresar más libremente sus emociones, también introducen un riesgo significativo al generar una falsa sensación de confianza. La experta en psicología digital de Qustodio, Gloria R. Ben, destaca que "lo digital nunca es completamente temporal", pues aunque los mensajes puedan desaparecer de la pantalla, no se puede asegurar que otros no los hayan capturado mediante pantallas o grabaciones.
A raíz de esto, el riesgo persiste: el contenido compartido puede acabar circulando fuera del entorno seguro donde fue compartido originalmente, lo que puede acarrear serias consecuencias.
Qustodio también advierte que la normalización de estos mensajes temporales puede llevar a los menores a ser menos cautelosos respecto a la información que comparten, abriendo la puerta a prácticas peligrosas como el envío de datos personales y fotos comprometedores.
El resultado de esta falsa sensación de seguridad y el intercambio de contenido íntimo puede tener repercusiones graves, desde exposiciones no deseadas hasta la pérdida total de control sobre la propia imagen.
Ante la magnitud de esta problemática, Qustodio enfatiza la necesidad urgente de educar a los menores sobre los riesgos del uso de mensajes efímeros y fomentar hábitos de autocuidado digital. Esto implica mejorar la educación digital y establecer límites claros sobre lo que no debe ser compartido, como imágenes íntimas o información personal, acompañando así a los jóvenes con una comunicación abierta que les brinde la confianza necesaria para pedir ayuda en situaciones incómodas.
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