BRUSELAS, 4 de diciembre.
El canciller alemán, Friedrich Merz, tiene previsto viajar a Bruselas este viernes para una cena clave con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever. Su objetivo es persuadir a De Wever sobre la propuesta de utilizar activos rusos congelados en Bélgica como parte de un "préstamo de reparaciones" para Ucrania, el cual podría ascender a 90.000 millones de euros.
Este cambio de planes ha sido confirmado por un portavoz del Gobierno alemán, quien anunció que Merz ha decidido posponer un viaje a Oslo para poder llevar a cabo estas conversaciones "privadas" con De Wever y von der Leyen. Fuentes cercanas a la Comisión Europea han corroborado que la cena se llevará a cabo.
Merz se ha convertido en un ferviente defensor de utilizar la liquidez de los activos rusos congelados como solución para las necesidades financieras de Ucrania en los próximos dos años, suma que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima en, al menos, 135.000 millones de euros.
El canciller alemán expresó en un artículo publicado hoy en el diario FAZ que "tenemos la oportunidad de no solo fortalecer a Ucrania, sino también de enviar un mensaje claro a Moscú: continuar con esta guerra de agresión no tiene sentido. No se trata de alargar el conflicto, sino de buscar su resolución. Esto demuestra la capacidad de acción de Europa".
Sin embargo, el Gobierno belga rechaza de manera contundente esta estrategia, argumentando que violaría el Derecho internacional al considerarlo como una "confiscación" de los activos. Además, Bélgica exige garantías de que otros países de la UE apoyarán su decisión en caso de que el Banco Central de Rusia presente una demanda o se produzcan represalias del Kremlin, dado que Euroclear, la entidad depositaria que custodia la mayoría de estos activos, se encuentra en su territorio.
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