Milei vuelve a España dos semanas después: qué pasa con la Cumbre Iberoamericana
Milei vuelve a Madrid para la Cumbre Iberoamericana del 4 y 5 de noviembre, sin Lula y con la polémica de Flávio Bolsonaro en el aire.
El presidente argentino, Javier Milei, vuelve a pisar Madrid en menos de un mes. Participará en la Cumbre Iberoamericana del 4 y 5 de noviembre, apenas dos semanas después de su visita del 20 de octubre.
Aquella visita dejó tensión. Milei llamó a Pedro Sánchez "impresentable dictador", "corrupto" y "ladrón", y volvió a no reunirse con él, algo que ya es su costumbre en sus siete viajes a España. En un foro público pidió "sacar a los socialistas a patadas" y respaldó abiertamente a Santiago Abascal y a Isabel Díaz Ayuso.
Ahora el foco se mueve a la cumbre. Y ahí hay otra ausencia: el presidente brasileño, Lula da Silva, no irá. Enviará a su ministro de Exteriores, Mauro Vieira, para evitar un cara a cara con Milei, en un momento en que las relaciones entre Buenos Aires y Brasilia ya están deterioradas.
¿Y por qué se tensan esas relaciones? Por la fuga de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Según la Dirección Nacional de Migraciones argentina, entró por Misiones, por el paso de Puerto Iguazú, y pocas horas después salió en un vuelo privado rumbo a Ecuador, camino de Estados Unidos. La Justicia argentina investiga si hubo funcionarios que facilitaron el paso. El Gobierno sostiene que todo fue regular, porque no tenía ninguna alerta de Interpol.
¿Qué significa esto para ti? Cuando los líderes se pelean en público, la cumbre pierde peso en lo que de verdad importa: acuerdos de comercio, cooperación en empleo, inversiones y migración. Lo que se decide en estas reuniones acaba notándose en precios, en trabajo y en los trámites de quien tiene familia al otro lado del Atlántico.
Lo que viene ahora es una agenda llena de gestos y pocas reuniones bilaterales. Si quieres seguir el asunto, fíjate en si hay acuerdos concretos tras la cumbre o solo declaraciones. Y si tienes vínculos con Argentina o Brasil, vigila los cambios en requisitos de viaje y trámites migratorios, que suelen ser los primeros en moverse cuando hay fricción diplomática.