Movimientos sociales exigen que la Ley de Consumo Sostenible promueva productos duraderos y reparables.
El 16 de octubre en Madrid, un conjunto de organizaciones como Amigas de la Tierra, AERESS, CECU y varias más, han unido fuerzas para exigir una ley que asegure el derecho a reparar, centrada no solo en la durabilidad de los productos, sino también en su capacidad de reparación. Estas entidades presentan alegaciones al borrador de la nueva Ley de Consumo Sostenible, que busca implementar directrices europeas sobre el tema.
El objetivo clave de estas organizaciones es conseguir que las autoridades establezcan normativas más efectivas alrededor de la jerarquía de residuos, que incluyen acciones de reducción, reutilización y reciclaje. Aspiran a que los fabricantes se comprometan a crear productos que sean no solo más duraderos, sino también fáciles de reparar y reciclar, fomentando así un modelo más sostenible.
Entre las propuestas, se destaca la creación de índices que evalúen la reparabilidad y durabilidad de los productos, lo que permitiría a los consumidores tomar decisiones más informadas sobre la vida útil de sus compras y los costos de las piezas de repuesto. Además, se propone penalizar a quienes no cumplan con estas nuevas normativas.
Las entidades también están pidiendo que la garantía de los productos se extienda por 12 meses, no solo tras reparaciones durante el período de garantía, sino también en el caso de que se sustituya un artículo por uno reacondicionado. Además, demandan que el costo de reparaciones no supere el 50% del precio del producto original.
Otro punto crucial señalado es la promoción de la compra pública de productos reacondicionados y reparados, junto con incentivos fiscales, como una notable reducción del IVA para estos artículos y servicios de reparación. La intención es fomentar una economía más circular y justa.
Desde la perspectiva de estas organizaciones, es esencial incluir la creación de un programa formativo para los profesionales de la reparación como parte de la nueva ley. También proponen recoger datos sobre las fallas más comunes en productos para mejorar el acceso a la reparación.
Asimismo, han demandado que el Gobierno español apoye iniciativas locales, como los cafés de reparación, en la plataforma europea dedicada a este propósito. Estas acciones son fundamentales para fomentar el espíritu comunitario y la interacción social en torno al derecho a reparar.
Amigas de la Tierra también han subrayado que, a lo largo de octubre, diversas organizaciones están llevando a cabo talleres de reparación e intercambios de objetos, contribuyendo a la visibilidad del Derecho a Reparar, justo a tiempo para el Día Internacional de la Reparación, que se celebra el tercer sábado de octubre desde 2017.
Específicamente, estos colectivos han programado 'Repair Cafés' en distintas regiones como Galicia, Madrid, Andalucía, y otras, donde ciudadanos pueden aprender a reparar textiles y pequeños electrodomésticos, todo de manera gratuita. Para más información sobre estas iniciativas, se puede consultar un mapa en línea que detalla todos los eventos planeados.
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