En una declaración que ha despertado gran interés, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha planteado la idea de eliminar progresivamente, en un plazo de diez años, el financiamiento militar que Israel recibe de Estados Unidos. Esta asistencia, establecida en un acuerdo firmado en 2018, suma un total de 38.000 millones de dólares, equivalentes a más de 32.000 millones de euros, destinados a fortalecer el aparato militar israelí.
Durante su intervención en la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías de Estados Unidos, Netanyahu expuso su visión de un Israel capaz de sostenerse económicamente sin depender de la ayuda estadounidense. "Es factible reducir el componente financiero de nuestra asistencia militar a cero en un plazo de diez años", indicó, detallando que esta desescalada se llevaría a cabo en tres años bajo el actual acuerdo, seguido de siete años adicionales de transición.
El objetivo central de esta estrategia es, según Netanyahu, la creación de una industria armamentística autóctona que permita a Israel lograr una independencia militar plena. "Israel siempre se defenderá por sí mismo, así como hemos luchado en el pasado", agregó, enfatizando la importancia de la soberanía nacional en términos de defensa.
En cuanto a las tensiones en la región, Netanyahu se refirió a las conversaciones en curso entre Estados Unidos e Irán, subrayando que cualquier acuerdo resultante es crucial para la seguridad no solo de Israel, sino del mundo entero. Afirmó que el entendimiento debería incluir la eliminación del material enriquecido en Irán, así como medidas para detener el enriquecimiento nuclear y desmantelar la infraestructura relacionada.
Además, el primer ministro hizo hincapié en la necesidad de que el pacto aborde la cuestión de los misiles balísticos, acusando a Irán de no respetar las restricciones internacionales de alcance. También mencionó la urgencia de desmantelar lo que describió como "el eje del terror" que Teherán ha creado, refiriéndose a grupos como Hamás, Hezbolá y los hutíes en Yemen.
Este discurso llega justo en un momento crítico, ya que Irán ha confirmado que se llevará a cabo una segunda ronda de negociaciones sobre su programa nuclear con Estados Unidos en Ginebra, Suiza, para el próximo martes. En la primera ronda celebrada el 6 de febrero en Omán, Teherán mostró su disposición a diluir parte de su uranio enriquecido al 60 por ciento, aunque hasta el momento se ha negado a cesar su programa de misiles balísticos o a renunciar al enriquecimiento de uranio.
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