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Oxfam: La fortuna del 1% podría erradicar la pobreza global durante más de dos décadas.

Oxfam: La fortuna del 1% podría erradicar la pobreza global durante más de dos décadas.

En una alarmante revelación, un reciente informe de Oxfam Intermón ha puesto de manifiesto que la riqueza del 1% más acaudalado del mundo ha crecido en 33,9 billones de dólares desde 2015, un período coincidente con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta acumulación de capital podría ser suficiente para erradicar la pobreza durante más de dos décadas, encapsulando una paradoja insostenible en el planeta, donde más de 3.700 millones de personas subsisten con menos de 8,3 dólares al día.

El informe, titulado 'Del beneficio privado al poder de lo público: Financiar el desarrollo, no la oligarquía', denuncia que, mientras la pobreza extrema persiste en el mundo, la desigualdad se amplía. En la actualidad, cerca de la mitad de la población global vive por debajo del umbral de pobreza, y se estima que más de 700 millones de personas padecen hambre, con la paridad de género proyectada para alcanzarse en no menos de 123 años.

A pesar de que en la última década no se ha logrado erradicar la pobreza, el número de milmillonarios ha aumentado dramáticamente. Según el informe, se han sumado 1.202 nuevos millonarios, y se prevé que en los próximos diez años existan cinco nuevas fortunas de varios billones. Este pequeño grupo de ultra-ricos concentra más riqueza que el 95% del resto de la población mundial.

Los milmillonarios, aproximadamente 3.000 individuos según Forbes, han incrementado su fortuna en 6,5 billones de dólares, una cantidad que supera ampliamente la brecha de financiamiento necesaria para alcanzar los ODS, cifrada en 4 billones, en comparación con los 2,5 billones requeridos antes de la pandemia.

La concentración de milmillonarios en el Norte Global es desproporcionada, lo que ha llevado a un notable poder político, transformando la desigualdad económica en una influencia directa sobre las decisiones políticas y económicas. Oxfam advierte que esta dinámica no solo enriquece a unos pocos, sino que obstaculiza la construcción de sociedades más equitativas.

Además, la búsqueda de reducir la carga fiscal a los más ricos y a las grandes corporaciones ha rigidificado aún más la capacidad de los gobiernos para ofrecer servicios públicos esenciales, como educación y salud. El estudio revela que, aunque la riqueza privada global ha crecido exponencialmente, la riqueza pública apenas ha aumentado, sugiriendo que las políticas actuales han fracasado en abordar la desigualdad.

El informe también critica la estrategia conocida como 'Consenso de Washington', que busca canalizar recursos públicos a través del sector privado. A pesar de las promesas iniciales de que cada dólar público podría atraer de 2 a 5 dólares del sector privado, los datos muestran una realidad mucho menos optimista, con una movilización de solo 0,75 dólares en promedio, cayendo a 0,37 en las naciones más pobres.

A pesar de las evidencias en contra, los gobiernos y entidades financieras continúan favoreciendo modelos de financiamiento privado que recompensan a inversores en lugar de invertir en el fortalecimiento de los servicios públicos en el Sur Global. Oxfam denuncia esta tendencia, afirmando que, en lugar de construir la infraestructura necesaria, se están creando incentivos para fortalecer la desigualdad.

La ONG sostiene que los llamados a reemplazar la ayuda pública por financiamiento privado son no solo erróneos, sino también un reflejo de una ignorancia profunda sobre las responsabilidades de la comunidad internacional. Este cambio en la naturaleza de la ayuda, que busca transformar la asistencia a un recurso sin riesgos para las compañías del Norte, es visto como una traición a quienes realmente necesitan apoyo.