En Madrid, el 26 de diciembre, Paula Leitón, figura destacada de la selección femenina de waterpolo, comparte una perspectiva honesta sobre la dura realidad del deporte de élite. Reconoce que este nivel competitivo implica "sufrir" y llevar al cuerpo y a la mente al límite, lo que le lleva a cuestionar la conveniencia de que los jóvenes se lancen a una carrera profesional demasiado pronto. A su vez, critica la escasa visibilidad que enfrenta su disciplina, a pesar de los logros notables alcanzados, como el oro olímpico en París 2024.
En una conversación con los Premios María de Villota, donde fue reconocida en 2025, Leitón reflexiona sobre su experiencia como atleta. "El deporte es saludable, pero el deporte de élite significa superar constantemente tus propios límites, tanto físicos como mentales", explica. Para ella, el apoyo emocional es tan crucial como el entrenamiento físico, y subraya la importancia de rodearse de profesionales y un círculo familiar que brinde seguridad.
Leitón recuerda con cariño cómo comenzó su trayectoria en el waterpolo a los seis años. "Siempre fui una niña grande, lo que me llevó a unirme al primer equipo a los 12", dice. Anima a los más jóvenes a experimentar este deporte de equipo, resaltando las amistades que se forjan en el proceso.
Para aquellos que están dando sus primeros pasos en el waterpolo, reiteró la importancia de "marcarse metas". "El deporte debe ser formativo y proporcionar satisfacción en las relaciones, no solo un camino hacia la profesionalización. Comencé mi carrera muy joven, y no creo que eso sea lo más adecuado para los niños. Es fundamental equilibrar el deporte con los estudios", advierte con preocupación.
A pesar de sus numerosos éxitos, Leitón siente que el waterpolo sigue luchando por obtener la visibilidad que merece. "Aunque comenzamos a recibir más apoyo, todavía carecemos de reconocimiento en cuanto a patrocinios y en los medios. A pesar de estar en el podio, seguimos batallando por un espacio que refleje nuestros logros", lamenta, señalando que su disciplina merecería más atención y respeto.
La campeona olímpica también se muestra optimista sobre el futuro, revelando que está trabajando en estrategias para aumentar la visibilidad del deporte, no solo para ella, sino para aquellas nuevas generaciones que buscan inspiración. "Cada medalla que se gana atrae a más niños y niñas hacia el waterpolo", afirma, reafirmando que hay un futuro prometedor para su deporte.
En cuanto a sus aspiraciones futuras, Leitón desea ser un modelo a seguir, especialmente en la defensa de las mujeres con cuerpos no normativos, y también espera terminar sus estudios en Primaria. "Quiero ayudar a los jóvenes, particularmente en el ámbito deportivo", confiesa con pasión.
Sin embargo, no escatima en críticas hacia las redes sociales. "Plataformas como 'X' pueden convertirse en un espacio tóxico. No hemos aprendido a manejarlas adecuadamente; a menudo se utilizan para atacar desde el anonimato. Es necesario corregir esa situación", señala con preocupación la destacada waterpolista.
Por último, para Paula, el Premio María de Villota que obtendrá en enero representa un reconocimiento significativo a sus valores y logros en el deporte. "Es un honor que una fundación como el Legado María de Villota me reconozca. Su historia es verdaderamente ejemplar", concluye con gratitud.
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