En Extremadura, la coalición formada por Podemos e Izquierda Unida ha dado un giro significativo, logrando frenar la caída electoral que la izquierda alternativa ha padecido en los últimos seis años. La crisis sufrida, especialmente tras los malos resultados de las elecciones autonómicas y municipales en 2019 y 2023, parecía haber dejado una huella profunda, pero con los últimos comicios, su apoyo aumenta de cuatro a siete escaños, según los resultados casi finales, que muestran un notable repunte.
Este incremento se produce en un contexto donde el PSOE ha visto disminuir su influencia de manera drástica en la región, lo que ha propiciado esta oportunidad para Unidas por Extremadura, aunque la realidad política muestra que todavía carecen de la suficiente fuerza para alterar el panorama de gobernabilidad, dominado por la alianza de PP y Vox.
A pesar de las dificultades, la unión de estas fuerzas progresistas junto a Alianza Verde ha logrado cumplir con el principal objetivo de revitalizar el ánimo de sus bases y dar un respiro a la izquierda ante el descalabro que ha caracterizado las elecciones recientes, proyectando la esperanza de un relanzamiento efectivo de la izquierda para futuros procesos electorales.
No obstante, el éxito en Extremadura plantea interrogantes sobre su repercusión en otras comunidades, donde puede que la posibilidad de construir candidaturas unitarias sea aún más complicada. La situación en Aragón, por ejemplo, pone de manifiesto los desafíos que enfrenta la izquierda para unirse debido a tensiones internas y posturas divergentes sobre cómo abordar las alianzas.
Cabe destacar que los caminos para establecer pactos entre estas formaciones no son homogéneos; mientras Podemos aboga por excluir a Sumar de cualquier coalición, IU se manifiesta en pro de un enfoque inclusivo que contemple a todas las organizaciones de izquierda, una postura que también respalda Sumar.
La reciente victoria en Extremadura ha disminuido temporalmente las tensiones que se habían intensificado entre Podemos e IU a nivel estatal, especialmente después de que los primeros romperían con Sumar a finales del año pasado. A pesar de esta ruptura, la reinstauración de Unidas por Extremadura, bajo la dirección consolidada de Irene de Miguel, ha permitido a la izquierda centrarse en cuestiones locales y distanciarse de los conflictos que marcan el debate político nacional.
Sumar, aunque carece de una estructura firme en Extremadura, optó por no presentarse de manera independiente y decidió colaborar con la coalición sin participar activamente en la campaña. Esto ha sido visto por algunos en la izquierda como un desaliento, lo que ha llevado a De Miguel a criticar a la vicepresidenta segunda por considerar su apoyo algo engañoso.
Con este resurgimiento, la izquierda alternativa respira un poco tras un ciclo electoral plagado de tropiezos y fragmentaciones, incluido el desvanecimiento de Podemos en las elecciones gallegas, donde apenas pudo mantenerse, y su descalabro en comicios vascos y catalanes, donde sus posibilidades se desvanecieron en medio de competidores más fuertes.
Las elecciones europeas también fueron un desafío, y aunque Podemos logró sostener su representación, Sumar tuvo un desempeño decepcionante con solo tres eurodiputados, lo que llevó a una crisis interna y a la renuncia de Yolanda Díaz como coordinadora de Sumar.
A pesar de estos reveses, el resultado en Extremadura es una victoria simbólica para Podemos e IU, que habían sufrido un impacto devastador en las elecciones autonómicas de 2023. Este fracaso, bajo la marca Unidas Podemos, resultó en la pérdida de muchas posiciones clave, incluyendo el Ayuntamiento de Barcelona, mostrando la necesidad urgente de reconfigurar su estrategia electoral.
Las tensiones entre las formaciones de izquierda no han desaparecido del todo. Podemos rechaza colaborar con Sumar, a quien consideran un obstáculo, alegando que su éxito en Extremadura se debe en parte a la exclusión de la formación de Díaz. En respuesta, IU critica la falta de unidad por parte de Podemos, aunque se ha abierto a colaboraciones en otras regiones, buscando construir alianzas con Sumar y otras organizaciones.
El próximo adelanto electoral en Aragón plantea la posibilidad de una coalición más amplia entre las diversas agrupaciones de izquierda, pero las expectativas son bajas en cuanto a la viabilidad de una lista única. Las tensiones internas continúan siendo un obstáculo considerable, pero existe el deseo de que cada partido busque acuerdos que favorezcan una representación conjunta más robusta en el futuro.
Por su parte, Sumar ha expresado su aspiración de construir candidaturas que representen efectivamente a la izquierda, en un intento por renovar su presencia y fortalecer su influencia en las comunidades donde su participación ha sido limitada.
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