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RDC y Ruanda, junto a Trump, sellan pacto para acabar con la violencia.

RDC y Ruanda, junto a Trump, sellan pacto para acabar con la violencia.

El 4 de diciembre en Madrid, se dio un paso significativo hacia la reconciliación en la región de los Grandes Lagos africanos, con la firma de un acuerdo de paz entre los presidentes de la República Democrática del Congo (RDC) y Ruanda, Félix Tshisekedi y Paul Kagame, respectivamente, junto con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este pacto, conocido como los 'Acuerdos de Washington', busca poner fin a décadas de conflicto y violencia que han marcado la historia de ambos países.

Durante la ceremonia celebrada en el Instituto de Paz de EE.UU., Trump destacó que este acuerdo no solo ratifica los compromisos alcanzados en junio, sino que también establece un alto el fuego indefinido, el desarme de milicias armadas, garantías para el retorno de refugiados y un compromiso con la justicia para las víctimas de atrocidades. El presidente estadounidense subrayó la importancia de estos acuerdos como un cambio transformador para la región.

El mandatario norteamericano calificó este momento como histórico, señalando que representa un esfuerzo concertado para cerrar uno de los capítulos más oscuros en la historia contemporánea, que ha dejado más de diez millones de muertos. “Hoy estamos firmando un compromiso para terminar con años de dolor y sufrimiento, y dar inicio a un futuro de paz y colaboración”, expresó Trump con firmeza.

Trump no escatimó en señalar la gravedad de la situación que ha atravesado el este de la RDC, un conflicto que ha perdurado por más de 30 años y ha desestabilizado a familias enteras. “Ha sido un desastre, y aunque muchos gobiernos han intentado mediar, nuestro enfoque ha sido más decidido, más comprometido”, remarcó, enfatizando la necesidad de un cambio real en la región.

Más allá de la paz, el acuerdo también abre la puerta a un futuro de prosperidad económica, según Trump, quien hizo hincapié en la riqueza de recursos naturales que posee la región. Reconoció que, tras años de derramamiento de sangre, RDC y Ruanda están ahora inclinándose hacia una colaboración económica en lugar de enfrentamientos.

El presidente Trump mencionó que la relación entre los dos líderes ha evolucionado lentamente, pasando de ser adversarios a aliados potenciales en un marco de prosperidad compartida, y afirmó que ambos países son una fuente de recursos valiosos que podrían generar grandes oportunidades económicas.

En su intervención, también hizo alusión a los nuevos acuerdos bilaterales que se implementarán con Kinshasa y Kigali, que apuntan a abrir oportunidades comerciales, especialmente en la extracción de minerales críticos. “Esto beneficiará a todos, y facilitaremos el acceso de nuestras principales corporaciones a estos mercados. La extracción de recursos será un win-win para todos los implicados”, observó con optimismo.

Los presidentes Tshisekedi y Kagame expresaron su gratitud hacia Trump y el pueblo estadounidense por su papel en estas negociaciones. Kagame también hizo hincapié en que la intervención de EE.UU. fue un aporte valioso, destacando que nadie le exigió a Trump involucrarse, pero que decidió hacerlo al ver una oportunidad para ayudar a restaurar la paz en la región.

Las conversaciones que llevaron a este acuerdo surgieron en respuesta a un aumento de la violencia alimentado por la ofensiva del M23, un grupo predominantemente tutsi que capturó localidades importantes en Kivu Norte y Kivu Sur, lo que desató acusaciones mutuas entre RDC y Ruanda, ambas naciones buscaban esclarecer su rol en el contexto del conflicto y la violencia que han vivido por tanto tiempo.