En Madrid, el 26 de enero, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha manifestado reservas sobre el envío de tropas españolas a Groenlandia para una misión de reconocimiento, una acción que ya han llevado a cabo varios socios de la OTAN. Durante su alocución, sugirió que el enfoque podría inclinarse hacia un despliegue colectivo de la alianza militar para asegurar la región ártica.
La situación comenzó a desarrollarse tras las inquietantes declaraciones del expresidente estadounidense, Donald Trump, quien contemplaba la posibilidad de anexionar Groenlandia bajo la justificación de proteger los intereses occidentales frente a las crecientes influencias de China y Rusia. Esta amenaza motivó a países como Francia, Suecia, Alemania y Noruega a movilizar a sus fuerzas militares en el territorio danés, lo que llevó a España a evaluar la opción de participar también en este despliegue militar.
Después de que Trump anunciara un acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respecto a Groenlandia, el contenido de dicho pacto sigue siendo incierto, pero parece sugerir una colaboración ampliada entre aliados para fortalecer la defensa de la región ártica, de forma similar a la operación 'Centinela Oriental', que fue puesta en marcha para hacer frente a las amenazas rusas en el este de Europa.
En el transcurso de su comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso, Robles no aclaró si se enviarán tropas a Groenlandia, pero resaltó la relevancia del acuerdo entre Trump y Rutte, enfatizando que podría desembocar en "misiones de protección para el Ártico al estilo de 'Centinela Oriental'."
La ministra subrayó que la postura de España será definida por la evolución de la situación, asegurando que el país estará presente donde se le necesite, siempre en el marco de misiones de paz y bajo un enfoque jurídico claro. Asimismo, hizo hincapié en que cualquier acción unilateral de Estados Unidos en Groenlandia sería “inaceptable” y representaría una grave violación del derecho internacional, comparando tal intervención con las acciones del presidente ruso, Vladimir Putin.
En otro orden de ideas, Robles mencionó la posibilidad de una misión de mantenimiento de la paz en Ucrania, resaltando que cualquier iniciativa en este sentido debe ser supervisada por organismos como la OTAN, la UE o la ONU. Este proyecto aún está en sus primeras etapas, dado que el primer paso implica que Rusia y Ucrania lleguen a un acuerdo de paz definitivo.
La ministra recordó que el presidente Sánchez había programado diálogos con los grupos parlamentarios sobre este posible despliegue, pero el accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) obligó a retrasar tales encuentros. Evitó dar detalles precisos sobre el despliegue y puso énfasis en la prolongada duración de las negociaciones para alcanzar un acuerdo pacífico.
Robles estableció claramente que no se considerará la presencia de tropas en Ucrania hasta que no exista un acuerdo de paz, puesto que cualquier misión debe estar respaldada por dicho acuerdo. Sintió que este proceso está lleno de complicaciones, con Putin obstaculizando los avances necesarios.
Por último, los representantes de ERC y UPN en la Comisión de Defensa recordaron a la ministra que cualquier misión militar en Ucrania requeriría la aprobación de las Cortes, dado que se trataría de una acción nueva que por el momento no cuenta con un consenso mayoritario. Robles optó por no entrar en profundidades sobre este asunto.
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