Rubio sostiene que reabrir Ormuz es crucial para el interés colectivo de los países del G7 antes de la cumbre de Exteriores.
En un encuentro crucial en Francia, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ha aterrizado este jueves para participar en la reunión de ministros de Exteriores del G7. Desde su perspectiva, este grupo de países tiene la responsabilidad de colaborar con la administración de Donald Trump para restablecer el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, el cual ha sido gravemente afectado por las acciones de Irán en respuesta a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, que se prolonga desde hace casi un mes.
Rubio destacó, al llegar al aeropuerto francés, la importancia de que los países del G7 se involucren, argumentando que tienen mucho más que perder en términos de suministro de energía de esa región que Estados Unidos. “Es en su interés ayudar. Muy poco de nuestra energía depende del estrecho, pero todo el mundo tiene un gran interés en ello, así que deberían actuar”, advirtió ante los medios de comunicación.
A pesar de su firme retórica, Rubio se resistió a entrar en detalles sobre cómo espera que los aliados colaboren: “Dejaré esos detalles al Departamento de Guerra”, refiriéndose así a la actual Secretaría de Defensa, bajo la dirección de Pete Hegseth. Esta falta de claridad sobre la estrategia a seguir ha generado inquietud tanto en la prensa como en los círculos diplomáticos.
El secretario de Estado también defendió la postura de Trump respecto a los aliados de la OTAN, quien ha criticado nuevamente a estos países por no brindar el apoyo adecuado en la guerra contra Irán. Rubio enfatizó que Washington “no olvidará” la falta de implicación de sus aliados en este contexto, dejando entrever las tensiones que esta situación ha generado dentro de la alianza.
Rubio argumentó que Estados Unidos ha sido constantemente solicitado a intervenir en conflictos globales y ha proporcionado un respaldo significativo en la guerra de Ucrania. Sin embargo, remarcó que cuando su nación ha requerido ayuda, la respuesta no fue equiparable. “A pesar de que algunos líderes europeos afirmaron que esta no era su guerra, es importante recordar que Ucrania tampoco es solo un problema para Estados Unidos”, afirmó, enfatizando que ese contraste es algo que Trump tendrá que considerar en el futuro.
En otro punto de la conferencia, Rubio se abstuvo de opinar sobre la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz sin un despliegue militar, aunque afirmó que podría restablecerse la actividad marítima si Irán cesara sus amenazas. Lo calificó como una “violación del Derecho Internacional”, instando a aquellos países que se preocupan por estas normativas a actuar, haciendo referencia implícita a aquellos que han criticado la intervención de EE. UU. e Israel, como el presidente español, Pedro Sánchez.
Interrogado sobre las negociaciones en curso con Irán para finalizar el conflicto, el secretario de Estado mencionó la existencia de “ciertos avances concretos”, aunque no especificó en qué consisten estos progresos. No quiso revelar los nombres de los “países intermediarios” que están facilitando el diálogo, remarcando que se trata de un proceso en evolución que no está destinado a ser comentado en los medios.
Estas declaraciones coincidieron con la confirmación del enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, quien anunció que Washington ha presentado un plan de 15 puntos a Irán en un intento por alcanzar un acuerdo pacífico. Además, Trump ha prolongado la suspensión de ataques contra las instalaciones eléctricas de Irán durante diez días más, un movimiento que sigue a un ultimátum de 48 horas para la reapertura del estrecho de Ormuz.