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Rusia dialoga con nuevos líderes sirios tras la salida de Al Assad, confirma el Kremlin.

Rusia dialoga con nuevos líderes sirios tras la salida de Al Assad, confirma el Kremlin.

En un momento crucial para la seguridad geopolítica en la región del Mediterráneo, Moscú ha subrayado la vital importancia de salvaguardar sus bases militares ubicadas en la costa mediterránea de Siria. Esta declaración se produce en el contexto de los recientes cambios de poder en el país árabe tras la caída del régimen de Bashar al Assad.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, confirmó el miércoles que Rusia está manteniendo conversaciones con las nuevas autoridades que han surgido en Siria, con el objetivo de evaluar el estado de las instalaciones militares rusas en la región. Estas bases son las únicas que posee Moscú en toda la cuenca mediterránea, lo que les otorga un estratégico valor militar y político.

Peskov enfatizó que "esto es necesario", aludiendo a la importancia de establecer un canal de comunicación con aquellos que ahora controlan la situación en Siria. “La seguridad de nuestras instalaciones es extremadamente importante”, reiteró, haciendo hincapié en el compromiso de Rusia con su presencia militar en el país.

A pesar de las circunstancias cambiantes, Peskov se mostró reticente a revelar detalles sobre con quién está interactuando Moscú en Siria, argumentando que es "prematuro" hacerlo. Sin embargo, destacó que no tienen más opción que dialogar con los actores que tienen control efectivo sobre el terreno, tal como ha sido informado por la agencia rusa Interfax.

Rusia se encuentra en posesión de dos bases estratégicas en el noroeste de Siria: un aeródromo en Hmeimim, ubicado en la provincia de Latakia, y una base naval en Tartús, capital de la provincia del mismo nombre. En una respuesta a los recientes acontecimientos, el Kremlin declaró el estado "en alerta roja" para estas instalaciones, a raíz de la toma de Damasco por fuerzas yihadistas y rebeldes.

Peskov, al abordar la compleja realidad sobre el terreno, argumentó que es imperativo actuar de acuerdo a las nuevas circunstancias. Asimismo, recordó que Rusia había brindado apoyo a Al Assad para enfrentar a los terroristas y estabilizar una situación que representaba una amenaza no solo para Siria, sino para toda la región, tras la reciente huida del mandatario a Rusia después de 24 años en el poder.

En un giro adicional, Peskov expresó su preocupación por las acciones militares de Israel, incluyendo bombardeos y la incursión de tropas israelíes en Siria, afirmando que “es poco probable que estas acciones ayuden a estabilizar una Siria ya desestabilizada”.

La ofensiva contra el régimen de Assad, que comenzó el 27 de noviembre en la provincia de Idlib, ha permitido a fuerzas yihadistas y rebeldes hacerse con el control de Damasco, poniendo fin a décadas de dominio de la familia Al Assad, que estuvo en el poder ininterrumpidamente desde 1971. A medida que las tropas gubernamentales, respaldadas por Rusia e Irán, se replegaban, el control en manos de los insurgentes se volvió una realidad palpable.