24h España.

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Sánchez aboga por regular el fallido mercado de la vivienda, mientras Junts reclama una expansión del escaso parque de vivienda pública.

Sánchez aboga por regular el fallido mercado de la vivienda, mientras Junts reclama una expansión del escaso parque de vivienda pública.

En el contexto actual de crisis habitacional, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, realizó una contundente defensa de la intervención estatal en el sector inmobiliario durante una sesión en el Congreso celebrada este miércoles. La crítica principal no se hizo esperar por parte del grupo Junts, que instó a aumentar la escuálida oferta pública de vivienda en el país.

La portavoz de Junts, Miriam Nogueras, cuestionó a Sánchez sobre su administración en materia de vivienda. A su respuesta, el presidente aseveró que, aunque todavía hay un "amplio espacio para la mejora", leyes como la Ley de Vivienda ya han contribuido a reducir los precios de los alquileres en Cataluña.

No obstante, Nogueras contrarrestó los argumentos del mandatario señalando que en Cataluña es prácticamente inalcanzable encontrar una vivienda digna a un precio asequible, además de acusarlo de no haber cumplido con las promesas de construcción de nuevos hogares. "Nos siguen vendiendo ilusiones", exclamó con descontento.

La diputada también hizo sonar la alarma sobre la drástica disminución del 80% en la oferta de alquiler en Barcelona, atribuida a políticas implementadas en el gobierno local, y criticó la ridícula cifra del 1,7% de viviendas públicas en España, en comparación con el 29% en los Países Bajos y el 24% en Austria.

En este marco, Nogueras exigió al presidente que pasara de las palabras a la acción en términos de vivienda pública, instándole a transferir propiedades de la Sareb a Cataluña y a frenar las políticas que, según ella, perjudican a la clase media en la región.

El presidente Sánchez, en su respuesta, reiteró su preocupación por el acceso a la vivienda, destacando que la economía de Cataluña ha mejorado significativamente bajo su gobierno, con un crecimiento casi tres veces superior al de hace siete años y medio millón de trabajadores más. Aseguró que, tras el éxodo de empresas por el conflicto catalán, muchas están regresando y que la desigualdad se ha reducido al nivel más bajo registrado.

En defensa de su enfoque, Sánchez argumentó que sus políticas están contribuyendo a la estabilidad catalana y a la atracción de inversiones, lo que impulsa la economía, crea empleo y fomenta la reindustrialización.

Por último, el jefe del Ejecutivo se dirigió directamente a Junts, sugiriendo que su falta de acuerdo podría deberse a una discrepancia ideológica. Reiteró que el mercado de la vivienda necesita intervención pública, como se hizo durante la crisis de precios energéticos provocada por la guerra en Ucrania. "El mercado inmobiliario no funciona como debería", enfatizó.

Para concluir, el presidente remarcó que la intervención estatal en este ámbito se concreta en la Ley de Vivienda, aplicada a discreción por los gobiernos autonómicos. Además, subrayó que el presupuesto para vivienda se ha multiplicado por ocho desde su llegada al poder, aunque reconoció que todavía se requiere un esfuerzo mayor para alcanzar el 9% de la media europea en términos de oferta pública de vivienda.