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Nacional 25 de Marzo de 2026 · 14:01h 3 min de lectura

Sánchez desafía a Vox a reconocer su verdadero valor: una patria de "billetes de 500" y una "caja A".

El pasado miércoles, en una vibrante sesión en el Congreso, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no se contuvo en criticar a la formación Vox y su líder, Santiago Abascal. Sánchez sugirió, en un tono irónico, que Vox podría cambiar su nombre a "Abascal, S.L.", insinuando que el verdadero interés de Abascal radica más en su propio enriquecimiento personal que en el bienestar del país. Según el presidente, España ha evolucionado de las prácticas corruptas de figuras como Bárcenas a una nueva caja que, en su opinión, se utiliza para beneficiar a Abascal y sus allegados.

La reacción de Sánchez se produjo en un contexto donde Abascal no estaba presente en el Pleno, lo que el presidente interpretó como una falta de voluntad por parte del líder de Vox para enfrentar las críticas que le rodean. “No puede simplemente expulsarme de su partido para evitar escuchar lo que tiene que decirse sobre él y su gestión”, bromeó Sánchez entre las risas de sus colegas de bancada.

Sánchez continuó su discurso denunciando el pesimismo que Abascal manifiesta hacia el futuro de España, especialmente tras declaraciones de exmiembros de Vox en las que se asegura que el líder percibe ingresos de forma cuestionable. “Su propio entorno empieza a distanciarse, lo que deja clara la encrucijada en la que se encuentra”, sostuvo el presidente, aludiendo a la crítica de exlíderes como Juan García Gallardo y otras figuras relevantes dentro del partido.

En un tono mordaz, el presidente hizo referencia a la opacidad financiera que rodea a Vox, citando las preocupaciones de Iván Espinosa de los Monteros, uno de los fundadores del partido, quien explicó que la formación se ha convertido en un complejo económico que suscita cada vez más dudas. “¿Qué comportamientos está evitando Abascal? Eso es algo que deberíamos preguntarnos”, dijo Sánchez, cuestionando la gestión interna de la organización política.

El mandatario español no escatimó en señalar que, según informes de antiguos integrantes del círculo de Abascal, el líder de Vox habría desviado 2,5 millones de euros de su propia Fundación Disenso para su beneficio personal. “Es comprensible su ausencia hoy; no podría enfrentar la vergüenza de sus acciones”, añadió, tildando al líder de Vox de “cobarde” mientras se burlaba de su supuesta valentía.

Además, Sánchez mencionó el elevado salario de 27.000 euros mensuales que Abascal otorga a su principal asesor, Kiko Méndez-Monasterio. “Si ese es el sueldo de su asesor, ¿cuál será el de un político que se dice a sí mismo un servidor público?”, cuestionó, proponiendo que Abascal actúa más como un intermediario que como un verdadero político comprometido con la ciudadanía.

Finalmente, el presidente abordó las serias implicaciones legales que enfrenta Vox, mencionando las tres investigaciones abiertas por el Tribunal de Cuentas y las multas que superan el millón de euros, además de sus vínculos con financiación externa, destacando préstamos del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, conocido por sus inclinaciones hacia el Kremlin, así como pagos que vinculan a Vox con fondos iraníes durante las elecciones europeas de 2014. “Las verdades nunca dejan de sorprender”, concluyó Sánchez, haciendo énfasis en las contradicciones que circundan a la formación.

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