Sánchez prioriza la economía al cierre de la legislatura y opta por un negociador para calmar a sus aliados.
El presidente Pedro Sánchez ha llevado a cabo una reestructuración en su gabinete con el objetivo de colocar en el centro de la agenda gubernamental la economía española, justo cuando la legislatura avanza hacia su fase final. Esta movida no solo busca fortalecer la gestión de los recursos económicos del país, sino también mantener la complicada relación con sus aliados, crucial para la supervivencia de su mandato hasta 2027.
La reciente designación de Carlos Cuerpo, hasta ahora ministro de Economía, Comercio y Empresa, como vicepresidente primero es un claro indicio de la intención de Sánchez de priorizar el crecimiento económico en un escenario internacional volátil, cuyas repercusiones aún son inciertas debido a la crisis generada por la guerra en Irán, según explican fuentes del Ejecutivo.
Arcadi España, quien asume el cargo de ministro de Hacienda, trae consigo una trayectoria marcada por la negociación y el entendimiento con las comunidades autónomas. Su experiencia como secretario de Estado de Política Territorial y promotor del histórico Pacto del Botànic en 2015 en la Comunidad Valenciana refuerza su perfil como un mediador efectivo, algo que se valora especialmente en la Moncloa.
Hasta ahora, España había disfrutado de un rendimiento macroeconómico notable, superando la media de crecimiento de la Unión Europea y otras grandes economías del continente. Este desempeño ha influido decisivamente en la elección de Cuerpo para sustituir a María Jesús Montero, destacando así la importancia del aspecto económico en la estrategia de Sánchez.
Sin embargo, el contexto ha cambiado drásticamente. El propio presidente ha trasladado a su equipo la necesidad de actuar, puesto que las consecuencias de la guerra están impactando directamente en la economía de los ciudadanos. Por ello, las primeras medidas aprobadas hace una semana han pasado a ser la máxima prioridad del Gobierno.
Dada la posibilidad de que el conflicto bélico se extienda, se anticipa que podría haber más acciones y la aprobación del decreto de vivienda sigue en la cuerda floja, en parte impulsada por Sumar, el socio del PSOE. Sin embargo, este tema persiste como una de las preocupaciones más apremiantes para los españoles.
Cuerpo ya tuvo su primer gran reto en el Congreso, donde defendió la convalidación de un decreto anticrisis que incluye medidas para moderar la escalada de los precios de la energía, un problema evidente para la ciudadanía.
Poco después de la votación que consolidó la posición del Gobierno, Sánchez anunció cambios estratégicos en su equipo, comenzando por el reemplazo de Montero en Andalucía, coincidiendo con la convocatoria de elecciones autonómicas por parte del presidente regional Juanma Moreno, del PP.
Cuerpo fue informado de su nuevo rol directamente por Sánchez en La Moncloa, donde se le animó a continuar con su enfoque habitual. "Me ha pedido que siga siendo yo mismo", comentó Cuerpo, expresando su agradecimiento por la confianza depositada en él.
Sánchez ha destacado repetidamente el avance económico y del empleo desde su llegada al poder, consciente de que la percepción positiva de estos logros entre la ciudadanía es clave para mantener la viabilidad de los socialistas en las próximas elecciones generales.
Por su parte, España enfrentará el desafío de implementar el nuevo sistema de financiación autonómica que su predecesora dejó en camino, un proceso que ha encontrado resistencia entre algunas comunidades autónomas.
Sin embargo, su mayor reto está por venir: la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, que serán los primeros de la legislatura, en un intento por evitar la situación anómala de un mandato completo sin un marco financiero establecido.
Con una trayectoria que lo respalda por su habilidad en el diálogo y la negociación, España ha desempeñado un papel importante en el gobierno valenciano, y su experiencia en la Generalitat lo posiciona favorablemente para su nuevo rol. Su trabajo ha sido instrumental en la mejora de las relaciones con las comunidades, incluso con aquellas dirigidas por el PP.
Apenas se conoció su nombramiento, su exjefe, Ángel Víctor Torres, lo animó a celebrar su éxito, pero España, fiel a su compromiso, decidió quedarse en su oficina para concluir sus labores pendientes. En su círculo, lo describen como un hombre "seriamente comprometido", quien ha dedicado su vida a la política. "Lo suyo es el trabajo político", enfatizan.