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Nacional 25 de Marzo de 2026 · 09:45h 4 min de lectura

Sánchez responsabiliza a PP y Vox por contribuir al caos de la guerra en Irán a través de su complicidad y silencio.

En un apasionado discurso celebrado el 25 de marzo en el Congreso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha denunciado de manera contundente a los responsables de la guerra en Irán, a la que ha calificado como un "desastre absoluto". Criticó abiertamente la postura del PP y Vox, acusándolos de contribuir al conflicto, ya sea con su apoyo directo o con su silencio cómplice.

Sánchez, al explicar la posición de España respecto a la guerra en Oriente Medio, ha enfatizado que "callar ante una guerra injusta e ilegal no es un acto de prudencia, sino de cobardía y complicidad". Este claro posicionamiento subraya la responsabilidad que tienen los líderes políticos en la defensa de la justicia social y la paz.

Durante su intervención, el presidente trazó un paralelismo entre la situación actual y la guerra de Irak en 2003, criticando ferozmente al expresidente José María Aznar. Sánchez lo acusó de haber apoyado esa intervención para ganar relevancia en la escena internacional y de haber sacrificado la dignidad de un país por una fotografía valorada a nivel diplomático.

En sus palabras, recordó el costo humano de ese conflicto, que dejó un saldo trágico de 300.000 muertos y millones de desplazados, además de representar un terreno fértil para el crecimiento del terrorismo. "Una guerra a cambio de la dignidad de todo un país", enfatizó Sánchez, haciendo eco del sufrimiento que esa decisión provocó en miles de vidas.

El presidente hizo una comparación inquietante con los actuales líderes del PP y Vox, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, afirmando que han asumido el rol de Aznar, mientras que Donald Trump “ha tomado el relevo de George Bush” en el escenario global. Esto sirve como un aviso sobre la gravedad de la situación actual en Irán, un país con una población y un impacto económico significativamente mayores que los que tenía Irak en su momento.

Alerta sobre el hecho de que este conflicto podría tener consecuencias aún más devastadoras que las vividas en el pasado, subrayando que "no estamos ante el mismo escenario de Irak, estamos ante algo mucho más serio". Este enfoque resalta la urgencia de una acción decisiva ante un panorama potencialmente devastador.

Además, Sánchez se comparó con el gobierno de Aznar en su respuesta a los efectos de la guerra, destacando que, a diferencia de la inacción fiscal de aquel entonces, su administración ha tomado medidas para mitigar el impacto sobre los ciudadanos. Criticó la indolencia de los gobiernos anteriores, poniendo de relieve que no se debe permitir que intereses particulares se antepongan al bienestar de la población.

En una línea crítica hacia la oposición, Sánchez predijo que hoy oirán "una retahíla de propuestas de rebajas fiscales", cuestionando su sinceridad y destacando la hipocresía en medio de una crisis tan grave. La guerra, según el presidente, debe ser detenida para poder centrarse en objetivos económicos, sociales y medioambientales que beneficien realmente a la ciudadanía.

Finalmente, el presidente cerró su intervención con un firme rechazo a la guerra y a la violación del derecho internacional, afirmando: "Nosotros decimos no a repetir los errores del pasado. No podemos permitir que la codicia y el cálculo político se disfracen de democracia”. Esta declaración resonó en el hemiciclo, recibiendo el apoyo evidente de la bancada socialista, que aplaudió su rotunda posición.

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