El 17 de febrero, Madrid se convirtió en el escenario de una polémica internacional tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien salió en defensa del secretario de Estado, Marco Rubio. Su discurso en la Conferencia de Seguridad de Múnich ha generado un aluvión de críticas, no solo de líderes europeos, sino también de senadores demócratas y organizaciones no gubernamentales, que lo han interpretado como una exaltación de un supuesto supremacismo occidental que marginaría a otras culturas del mundo.
En una publicación en Truth Social, Trump expresó su entusiasmo por la actuación de Rubio en el evento alemán, calificándola de "fantástica". Sin embargo, aprovechó la ocasión para dirigirse a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez y al gobernador de California, Gavin Newsom, a quienes criticó severamente por sus comentarios desfavorables sobre la administración estadounidense mientras se encontraban en el extranjero.
Trump no escatimó palabras al describir la participación de Ocasio-Cortez y Newsom como una "vergüenza" para Estados Unidos. Resaltó que criticar al país desde el exterior era inaceptable y los acusó de siempre hacer el "ridículo", en alusión a su capacidad para representar adecuadamente a la nación desde sus respectivos cargos.
Además, el presidente dirigió sus dardos hacia Hillary Clinton, la exsecretaria de Estado y primera dama, a quien catalogó de "deshonesta". En su crítica, Trump sugirió que Clinton solo demuestra una obsesión y odio hacia su figura, afirmando que su comportamiento no representa adecuadamente a un país que, en su opinión, se encuentra en un momento de éxito notable.
Por último, Trump anunció que pronto ofrecería declaraciones a la prensa desde el avión presidencial, en su camino de regreso a Washington D.C. En el mismo discurso, Rubio buscó clarificar la postura estadounidense, enfatizando que el país no tiene intenciones de convertir a Europa en su "vasallo".
Tags:
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.